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Los Minions acaparan la cartelera este primer jueves de julio  

Se termina de completar la oferta para las vacaciones de invierno con una más de los amarillitos y casi queda armada la cartelera para niños y adolescentes. También llega “El afinador” antes del fin de semana de inicio del descanso escolar.

Las cuatro entregas de Mi villano favorito y las dos de Minions vendieron más de 20 millones de entradas en los cines argentinos, pero a nivel artístico ya daban evidentes señales de reiteración y agotamiento. En ese sentido, este tercer largometraje de los Minions sorprende para bien con el que quizá sea el mejor exponente de toda la franquicia nacida en 2010. También Dustin Hoffman y Leo Woodall con “El afinador” aterrizan en las salas rosarinas, y aquí hay una selección de reseñas para elegir que ir a ver al cine, porque el cine se ve en el cine.

“Minions & Monstruos”

 

En los últimos tiempos, ya sin hijos pequeños con quien compartir las proyecciones, ver las películas de Mi villano favorito y Minions se transformó en algo rutinario. Los films eran auténticas pasiones de multitudes, pero para mi gusto no superaban una medianía artística: los personajes tenían una indudable simpatía, la animación era funcional a la acción trepidante y había cierto logros de humor físico (dignos herederos del slapstick). Sin embargo, los capos del estudio francés Illumination parecían insistir con fórmulas escasas en sorpresas.

Hasta que llegó Minions & Monstruos, que por suerte contradice todo lo expuesto en el párrafo precedente con una hermosa reivindicación del amor, el poder de sugestión, la ensoñación y el espíritu lúdico del cine.

En la mejor tradición de Pixar, Minions & Monstruos propone un doble nivel de lectura: para los adultos, es un homenaje cinéfilo que arranca con los Minions siendo parte de la historia grande del séptimo arte (de los hermanos Lumière y Eadweard Muybridge a Georges Méliès para luego homenajear a Buster Keaton, Charlie Chaplin y Harold Lloyd, a la era dorada de los grandes estudios, a clásicos como El ciudadano y Casablanca; y, claro, a los monstruos de la Universal); mientras que para los más chicos es un festival de acción (la segunda parte, más convencional, se concentra en las desventuras de los Minions y los Monstruos a los que alude el título, aunque no deja de tener simpáticas referencias a los géneros cinematográficos).

Más allá de que el desenlace es un tanto más previsible y atado a las fórmulas ya probadas de la saga (durante los créditos finales vuelven a irrumpir mini escenas muy logradas), la primera mitad del film de Pierre Coffin es extraordinaria, no solo por los apuntados homenajes a los pioneros del cine sino porque es hilarante en los pasajes en que los Minions buscan un villano al que puedan servir (cada uno resulta más patético que el otro) y también en los que sufren los efectos de los hechizos que el trío protagónico saca de un libro milenario.

Narrada por una guía turística de Universal (la voz de Allison Janney en la edición original con subtítulos) que le cuenta la historia de los Minions a un grupo de niños y padres maravillados (hay en ese ámbito una broma muy simpática en la que participa el mismísimo George Lucas), la película tendrá también grandes personajes secundarios como Max (Christoph Waltz), un director europeo radicado en Hollywood (una suerte de combinación de tantos los grandes maestros que se afincaron allí) que encontrará en los Minions los protagonistas perfectos para la película comercialmente exitosa que los dos adinerados y obesos dueños del estudio (ambos con la voz de Jeff Bridges) desesperadamente le exigen.

Así, cuando parecía que ya nada demasiado novedoso podía surgir de ese ámbito, Minions & Monstruos devuelve la fe en la franquicia, en el cine de animación y en los artistas que, pudiendo ir a lo sencillo, lo seguro y seguir recaudando sin abandonar el piloto automático, concibieron una comedia cinéfila digna de admiración.

DIEGO BATLLE

En todos los complejos.

https://www.youtube.com/watch?v=4Wm2P-4Ilvc

 

“El afinador”

 

Quienes primero vieron El afinador en festivales  la emparentaron con Whiplash: Música y obsesión (2014), pero viendo la película me hizo recordar más a El latido de mi corazón (2005), de Jacques Audiard, con una puesta en escena que remite por momento al cine de los hermanos Safdie.

El guion coescrito por el también director Daniel Roher y Robert Ramsey combina el sofisticado universo de la música clásica con el sórdido mundo de ladrones y mafiosos, mientras se trabaja una doble relación: una entre maestro y aprendiz y otra romántica, que buscará sobreponerse a un contexto más que desfavorable.

El protagonista del film es Niki White (el ascendente galán inglés Leo Woodall, visto en Bridget Jones: Loca por él; The White Lotus y Siempre el mismo día / One Day), un joven que alguna vez fue un pianista prodigioso y que ahora debe lidiar con una doble condición: por un lado, sufre de hiperacusia; es decir, intolerancia a ruidos fuertes; y, por otro, tiene un oído absoluto que le permite distinguir una nota musical o, como pronto veremos, el sonido exacto de los tumblers, los mecanismos internos de una caja fuerte al girarlos; y una memoria fotográfica/eidética que se usa para memorizar combinaciones y contraseñas.

En el principio del film Niki se gana la vida como afinador de pianos (de ahí el título) y su maestro en el oficio es Harry Horowitz (el mítico Dustin Hoffman en un pequeño pero lindo papel que Roher aprovecha para hacerle un par de homenajes), pero más temprano que tarde nuestro anithéroe estará ligado a un grupo de ladrones de origen lituano que lo subcontratarán para que abra cajas fuertes (necesita dinero para ayudar a su mentor Harry) y enamorado de Ruthie (Havana Rose Liu), una pianista y compositora que está ante la gran oportunidad profesional de su vida.

No adelantaremos más pero el film va trabajando las distintas capas con paciencia, esmero y rigor, solvencia y elegancia, más allá de algunas vueltas de tuerca que los más curtidos en el cine de género podrán anticipar. Habrá cameos como el del gran Herbie Hancock y secundarios como el Marius Maissner de Jean Reno que en pocos minutos en pantalla serán decisivos para el desarrollo y resolución de las tramas.

La música del compositor inglés Johnnie Burn y el impecable trabajo del sonidista Johnnie Burn, ganador del premio Oscar por Zona de Interés (2023), son otros aportes esenciales para un film que quizás no sea extremadamente audaz ni sorprendente, pero se disfruta del primer al último minuto con sus personajes tan virtuosos obsesivos y meticulosos como frágiles. Si Roher ya era un documentalista consagrada, ahora es también un director de ficción con vuelo propio.

DIEGO BATLLE.

Las Tipas, Cinépolis y Del Centro.

https://www.youtube.com/watch?v=OmX_Rgkjt5w

 

Fuente: Otros cines.

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