
Los Juegos Suramericanos no solo modifican durante estas semanas el movimiento de la ciudad. También generan un negocio concreto para la hotelería rosarina, que quedó incorporada al esquema de alojamiento de las delegaciones que no fueron derivadas a la Villa Suramericana, ubicada frente al Museo del Deporte Santafesino.
La contratación de la hotelería para los Juegos se organizó a través de una licitación que ganó el Grupo Auckland Turismo, que quedó a cargo de buena parte de la operación a través de su unidad Welcome Rosario. Darío Testero, titular del grupo, explicó que la empresa se impuso en tres licitaciones diferentes, que dividieron los principales servicios vinculados a la llegada de las delegaciones. Una correspondió a la hotelería y gastronomía, otra a los traslados terrestres y una tercera a los servicios aéreos.
En el caso específico de la hotelería, la tarea no se limitó a conseguir habitaciones. Welcome Rosario tomó la organización del alojamiento y la gastronomía de los deportistas que no se hospedaron en la Villa Suramericana, además de atender los requerimientos que fueron surgiendo con cada delegación. “Tenemos hotelería con gastronomía para los deportistas que no están en la Villa, con todos los servicios”, explicó Testero en diálogo con Red Boing.
A partir de esa contratación se armó el reparto de las delegaciones entre distintos establecimientos de Rosario, con hoteles de diferentes categorías que fueron recibiendo a los equipos según la planificación de cada país.
De Perú a Venezuela
El reparto permite dimensionar cómo los Juegos llevaron a los hoteles rosarinos a recibir delegaciones de distintos países. Según el detalle, el Majestic recibió a la delegación de Perú, mientras que el Savoy alojó a Panamá. En los establecimientos de la cadena Solans, las delegaciones de Colombia quedaron distribuidas entre el Riviera y el Presidente. El Ariston concentró una parte importante de los países. Allí fueron alojadas las delegaciones de Paraguay, Ecuador, Guyana, Surinam y Aruba.
En tanto, el Innovo recibió a Bolivia y el Howard Johnson a Chile. Por su parte, el Pullman alojó a las delegaciones de Argentina, Uruguay y Brasil, mientras que el Mediterráneo recibió a Venezuela.
Así quedó el reparto

La distribución muestra además que algunos establecimientos concentraron varias delegaciones, mientras que otros quedaron asociados a un solo país. El armado estuvo condicionado por la cantidad de habitaciones disponibles, las necesidades de cada delegación y, especialmente, por la decisión de algunos países de permanecer juntos en un mismo hotel.
Ese último punto modificó parte de la planificación inicial. Los hoteles habían realizado bloqueos de habitaciones en función de las previsiones iniciales, pero la composición definitiva de las delegaciones fue modificando el esquema. Inicialmente algunos hoteles habían bloqueado una determinada cantidad de habitaciones pensando en una ocupación continua. Después, con la confirmación definitiva de las delegaciones, hubo que modificar ese esquema. “Te van liberando habitaciones del bloqueo que tenías y después te las ocupan un par de días después”, señaló Damián Auzubund, presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehgar).
La particularidad tiene que ver con el formato de los Juegos. No funciona como un Mundial, donde buena parte de los participantes llega al mismo tiempo y luego se va retirando progresivamente. Acá las competencias tienen duraciones diferentes y eso hace que las delegaciones roten.
Puede terminar una disciplina y regresar un grupo a su país, mientras que pocos días después llega otro conjunto de deportistas que necesita alojamiento. Para Testero, esa dinámica explica buena parte de la complejidad del operativo. “En la Villa hay cerca de 1.800 deportistas. Después, fuera de la Villa, debe haber alrededor de 1.300 en hoteles de Rosario”, precisó.
El empresario aclaró que se trata de números aproximados porque la composición fue variando en función de las competencias. En el esquema general también aparecen unos 300 deportistas alojados en Rafaela y alrededor de 700 en Santa Fe.
Una ocupación que se siente
Para los hoteles, el movimiento significó una mejora importante en un contexto en el que el sector venía trabajando con niveles de ocupación más bajos. Al punto que desde de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehagar), estimaron que la ocupación general de la hotelería rosarina podría ubicarse alrededor del 70% durante las dos semanas de competencia, con picos durante los fines de semana y los días de mayor actividad deportiva.
El dato tiene un matiz importante. No todas las habitaciones tienen la misma demanda. Las habitaciones dobles con dos camas, conocidas en el sector como twin, son las más requeridas por los deportistas y presentan una disponibilidad mucho menor. En cambio, todavía existe oferta de habitaciones matrimoniales, más orientadas al público tradicional de los hoteles.
“En habitaciones dobles twin, prácticamente hay muy poca disponibilidad en la ciudad”, sostuvo Auzubund. Para una pareja que busque una habitación matrimonial, en cambio, la situación es diferente. “Si tenés una pareja que quiere venir, hay lugar”, explicó.
La diferencia entre una y otra categoría también muestra cómo los Juegos modificaron la demanda habitual de los hoteles. La presión se concentra en las habitaciones capaces de alojar a dos o tres integrantes de una delegación, mientras que otros segmentos mantienen disponibilidad.
El negocio no termina en los deportistas
El impacto sobre la hotelería tampoco se limita a las delegaciones deportivas. La organización de los Juegos movilizó además a dirigentes, autoridades, jueces, integrantes de los comités olímpicos, personal técnico, periodistas, invitados y familiares de los competidores.
“Nosotros tenemos todos los traslados de los dirigentes, los comités olímpicos, los presidentes de cada país, los jueces y el personal técnico”, explicó Testero. La empresa también quedó a cargo de parte de los movimientos internos de estas personas dentro de Rosario y de los traslados vinculados con otras ciudades.
El operativo incluso alcanzó a quienes llegaron a la ciudad para participar de las actividades oficiales por fuera de la competencia deportiva. “También tenemos todos los traslados de las autoridades y de todos los invitados especiales”, agregó Testero.
La lista incluye además a los artistas que participaron de las actividades de los Juegos. “Organizamos la logística para toda la celebración y para los artistas que vinieron, desde la inauguración hasta cada una de las actividades oficiales”, contó.
De esta manera, la participación de las empresas turísticas se extendió mucho más allá de la hotelería y terminó involucrando una estructura de servicios que acompañó a buena parte de los visitantes que llegaron a Rosario. También hubo movimiento de familiares y visitantes que aprovecharon la competencia para llegar a la ciudad. “Nos enteramos acá cuando los vemos en el desayunador”, contó Auzubund, también titular del Howard Johnson Rosario, al referirse a algunos visitantes que llegaron por fuera del esquema oficial de las delegaciones.
El fenómeno amplía el impacto económico de los Juegos para la hotelería. A las habitaciones contratadas para los deportistas se suma el consumo generado por quienes acompañan a las delegaciones o llegan a Rosario por la competencia.
Una bocanada de aire para el sector
Para la Aehgar, el efecto de los Juegos se entiende mejor si se mira el punto de partida. “Nosotros veníamos de una ocupación calculada en torno del 40, 50%”, recordó Auzubund. Por eso, el evento representa una bocanada de aire para una actividad que atravesó años complejos, primero por la pandemia y después por el impacto de la inseguridad y la menor actividad turística. “Esto te da ánimo, más allá del impacto económico”, resumió.
Pero el dirigente hotelero también advierte que no se trata solamente de medir cuántas habitaciones se ocuparon durante estas dos semanas. El verdadero desafío será determinar qué puede generar Rosario después de haber recibido delegaciones de numerosos países y una importante cantidad de prensa internacional. “Tenés delegaciones de varios países que vienen, después vuelven a su lugar de origen y pueden decir ‘la pasé bien, Rosario está bueno'”, planteó.
En esa mirada aparece uno de los efectos menos inmediatos de los Juegos. La ciudad tuvo durante estas semanas una vidriera internacional que puede ayudar a instalarla como destino para futuras competencias, congresos y eventos. La confirmación de los Juegos Panamericanos Junior 2029 aparece como otro dato relevante para un sector que necesita justamente recuperar eventos capaces de generar demanda.
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