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Opinión

Lula y Bolsonaro van por todo a una semana de la segunda vuelta

El 30 de octubre se realizará la segunda vuelta en Brasil entre el actual presidente Jair Bolsonaro y el ex mandatario Lula Da Silva, desde hace muchos años que no se veía tanto fervor en el país electoral por una elección presidencial. La pirotecnia verbal entre ambos candidatos y el complejo panorama social desataron un interés inusitado que incluso trascendió las fronteras del gigante de América del Sur.

La primera vuelta electoral se desarrolló el domingo 2 de octubre y Lula fue el candidato más votado con el 48,4%, 57 millones de votos, mientras que Bolsonaro obtuvo el 43,2%, 51 millones de votos. A partir de allí, se inició una intensa campaña en la cual ambos postulantes buscan quedarse con la residencia en el Palacio de la Alvorada desde el 1° de enero de 2023 hasta 2027.

En el primer turno, las encuestas pronosticaban un triunfo de Lula por más de 15 puntos e incluso en los últimos días, el Instituto Data Folha pronóstico una victoria del candidato del Partido de los Trabajadores sin necesidad de recurrir al ballotage. Sin embargo, solamente acertaron el porcentaje de Lula en cambio subestimaron los votos del actual presidente por más de 10 puntos, un error garrafal que es habitué entre las encuestadoras a nivel mundial.

Lula, el obrero metalúrgico que llegó a Presidente y volvió del ostracismo 

Tras estar 580 días detenido, Lula fue cosechando apoyos de ex adversarios como su candidato a vicepresidente Geraldo Alckmin, quién fue gobernador de San Pablo y principal rival político del líder del PT cuando ejercía la primera magistratura entre 2003 y 2001. Alckmin fue candidato a presidente en 2006 y perdió en la segunda vuelta con Lula, en unos comicios donde Da Silva terminó ganando con comodidad.

El postulante a vicepresidente de Lula fue un histórico dirigente del Partido de la Social Democracia Brasileña hasta que en 2021 renunció a esa facción para afiliarse al Partido Socialista Brasileño e iniciar la campaña por el líder del PT. Su jugada política se debió al rechazo que le generaba Bolsonaro y su política de ultraderecha.

Otro de los que salió a hacer campaña por Lula fue el histórico presidente Fernando Henrique Cardoso quién fue presidente entre 1994 y 2002, además Cardoso fue el autor del Plan Real que estabilizó la economía de Brasil terminando con la inflación que sacudió durante fines de los 80′ y principios de los 90′.

Vale aclarar que Lula fue candidato a presidente por primera vez en 1989 y fue derrotado en segunda vuelta por Fernando Collor de Melo, quién tuvo que renunciar en 1992 debido a las denuncias por corrupción. En 1994, Lula volvió a presentarse en las elecciones pero fue derrotado en primera vuelta por Fernando Henrique Cardoso que gracias al Plan Real estabilizó la economía y en 1998, cuando la crisis acechaba nuevamente, Cardoso lo volvió a derrotar. Finalmente en 2002, Lula le ganó en segunda vuelta a José Serra, delfín del entonces presidente que no pudo resolver los problemas económicos y eso fue determinante para que el Partido de los Trabajadores llegará al poder.

Bolsonaro, el ex capitán del Ejército que quiere seguir siendo Presidente

La irrupción de Bolsonaro en la política nacional brasileña se dio tras el escándalo de corrupción conocido como Operación Lava-Jato que culminó con la caída  de Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula. Con un notable manejo de las redes sociales, logró embanderarse como un adalid de la lucha contra la corrupción y la defensa de los valores familiares y cristianos. Además realizó polémicas declaraciones sobre los homosexuales, las mujeres y los afrobrasileños lo que generó el rechazo de muchos sectores pero también cosechó elogios de seguidores de la extrema derecha que encontraron en Bolsonaro un líder en el cual podrían referenciarse.

Bolsonaro confirmó su candidatura para las elecciones de 2018 y su imagen empezó a crecer, aunque el 6 de septiembre de 2018, su campaña dio un giro inesperado cuando fue apuñalado en Juiz de Fora, Minas Gerais cuando estaba realizando un mitin. Ese hecho definió la elección y finalmente en segunda vuelta derrotó a Fernando Hadad, candidato del Partido de los Trabajadores. Lula estaba preso y no pudo participar de ese comicio.

Bolsonaro asumió la presidencia el 1° de enero de 2019 y enseguida comenzó a implementar una serie de políticas públicas que propiciaron que los civiles puedan armarse además de un plan económico llevado adelante por el ortodoxo Paulo Guedes. su ministro de economía quién trabajó junto a los Chicagos Boys durante la dictadura chilena de Augusto Pinochet.

En 2020, el mundo se vio sacudido por la pandemia de coronavirus y Brasil fue uno de los países más afectados. El presidente Bolsonaro ninguneó la gravedad del tema y calificó a la enfermedad como una “gripecita” y un “resfriadito”. Sin embargo hubo 688.000 muertes, siendo uno de los países más afectados, lo que generó un fuerte cruce entre el gobierno federal y las administraciones estaduales por la declaración de las cuarentenas y la compra de vacunas.

Tras el coronavirus, la guerra entre Rusia y Ucrania alteró todos los planes de los líderes mundiales y el conflicto bélico provocó una suba de precios en alimentos y combustibles que desató una inflación que no se vivía desde hace tiempo. La administración de Bolsonaro decidió eliminar impuestos en las naftas provocando una caída de precios tan fuerte que en los últimos 3 meses dio como resultado una “deflación”. De todas maneras, las clases más bajas denuncian que cada día se les hace difícil acceder a la canasta básica de alimentos pese al incremento de la ayuda social del gobierno con el programa Auxilio Brasil.

Bolsonaro llega a las elecciones enfrentado con varios medios de comunicación importante como la cadena Globo, sectores de la política tradicional de Brasil e incluso el gobierno de los Estados Unidos ya que Joe Biden no ve con buenos ojos que el “Trump tropical” se reelecto. De todas maneras, los principales popes de las religiones evangélicas, las fuerzas de seguridad e incluso hasta futbolistas como Felipe Melo, Neymar, Lucas Moura han salido a bancar públicamente al actual presidente. Vale mencionar el apoyo directo de glorias como Rivaldo, Romario y hasta el propio Pelé que expresaron en sus redes sociales que quieren la continuidad del candidato del Partido Liberal.

El 30 de octubre se definirá si Bolsonaro se mantiene en el poder o si finalmente se produce el regreso de Lula 12 años después de dejar la presidencia. Las cartas están sobre la mesa y el pueblo brasileño será el encargado de consagrar a uno de estos dos líderes trascendentales para el día a día del país vecino.

 

 

 

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