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El día que se paralizó el mundo

Las teorías conspirativas que sobreviven 25 años después del 11-S

A un cuarto de siglo del atentado que cambió la historia de Estados Unidos, distintas hipótesis continúan circulando en redes sociales y alimentando dudas sobre qué ocurrió aquel 11 de septiembre de 2001

Vista desde Hoboken, Nueva Jersey, del World Trade Center tras derrumbarse una de las torres
Foto: Reuters

Este viernes se cumplen 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, uno de los episodios que transformó la política internacional en el siglo XXI. Casi un cuarto de siglo después, las imágenes de las Torres Gemelas, el ataque contra el Pentágono y la caída del vuelo 93 en Pensilvania siguen formando parte de la memoria colectiva. Pero también permanecen otras imágenes y relatos: los de quienes todavía cuestionan la explicación oficial y sostienen que detrás de los ataques pudo existir una operación mucho más amplia.

Las investigaciones establecieron que Al Qaeda secuestró cuatro aviones comerciales: dos fueron utilizados para impactar contra las Torres Gemelas, otro contra el Pentágono y el cuarto terminó estrellándose en Pensilvania luego de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave. Los ataques provocaron la muerte de casi 3.000 personas.

Sin embargo, con el paso de los años comenzaron a multiplicarse teorías que ponen en duda distintos aspectos de esa reconstrucción.

¿Una demolición controlada?

Una de las versiones más difundidas sostiene que las Torres Gemelas no se derrumbaron únicamente por el impacto de los aviones y los incendios, sino que habrían sido previamente preparadas con explosivos.

Quienes defienden esta hipótesis suelen señalar la velocidad y la forma en que se produjo el colapso de las estructuras, además de videos en los que aparecen explosiones o destellos durante la caída. La teoría también se extendió al edificio 7 del complejo World Trade Center, que se derrumbó horas después pese a no haber sido impactado directamente por un avión.

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) investigó durante años el comportamiento estructural de las torres y concluyó que los impactos dañaron elementos fundamentales de los edificios y desprendieron parte de la protección contra incendios. Según esa investigación, el calor debilitó las estructuras hasta provocar los colapsos, sin que fuera necesario que el acero llegara a fundirse. El organismo afirmó además que no encontró evidencia que demostrara la utilización de explosivos.

El misterio alrededor del Pentágono

Otra de las teorías más repetidas apunta al ataque contra el Pentágono. El vuelo 77 de American Airlines impactó contra el edificio del Departamento de Defensa estadounidense, pero algunos conspiracionistas sostienen que las imágenes disponibles no muestran con claridad el paso de un Boeing 757 y cuestionan el tamaño de los daños producidos.

A partir de allí surgieron hipótesis que hablan de un misil o incluso de una aeronave diferente.

Los investigadores, sin embargo, identificaron restos del avión y de sus ocupantes y reconstruyeron el recorrido del vuelo. Las características del impacto también fueron analizadas para explicar por qué determinadas partes de la estructura y elementos ubicados en las inmediaciones presentaron daños diferentes.

¿El Gobierno de Bush sabía lo que iba a ocurrir?

Otra de las grandes teorías plantea que el gobierno de George W. Bush conocía de antemano los planes de Al Qaeda o incluso que permitió que los ataques ocurrieran para utilizarlos como justificación de una nueva política exterior estadounidense.

La sospecha ganó fuerza por una razón concreta: después del 11-S, Estados Unidos lanzó la denominada “guerra contra el terrorismo”, invadió Afganistán y, dos años después, Irak.

Los defensores de esta teoría también cuestionan cómo los secuestradores pudieron ingresar y moverse por Estados Unidos sin ser detectados y por qué los organismos de inteligencia no lograron impedir los ataques pese a contar con información previa sobre amenazas terroristas.

Lo que sí está documentado es que hubo importantes fallas de inteligencia y coordinación entre las agencias estadounidenses. Eso, sin embargo, no constituye evidencia de que el gobierno hubiera organizado o permitido deliberadamente los atentados.

Entre los escombros ylas ruinas de las Torres Gemelas, tras su derrumbe
Foto: EPA

El vuelo 93 y la teoría del misil

El cuarto avión secuestrado, el United Airlines 93, se estrelló en un área rural de Pensilvania antes de llegar a su supuesto objetivo en Washington.

La explicación más aceptada sostiene que los pasajeros, después de conocer mediante llamadas telefónicas lo que había ocurrido en Nueva York y Washington, intentaron recuperar el control de la aeronave. La lucha terminó con el avión estrellándose antes de alcanzar su destino.

Una teoría alternativa sostiene que el vuelo 93 fue derribado por un avión de combate estadounidense.

La existencia de cazas que fueron enviados para interceptar aeronaves aquel día alimentó durante años esta hipótesis. Sin embargo, los registros de las comunicaciones y las investigaciones posteriores respaldaron la existencia de un enfrentamiento dentro del avión y no encontraron pruebas de que un misil hubiera provocado su caída.

¿Osama bin Laden realmente murió?

Las teorías conspirativas tampoco terminaron con los atentados. Cuando Estados Unidos anunció en 2011 que había localizado y matado a Osama bin Laden en Pakistán, aparecieron nuevas dudas.

El gobierno de Barack Obama decidió no difundir públicamente imágenes del cadáver y aseguró que el cuerpo había sido trasladado al mar poco después de la operación. Esa decisión alimentó versiones que sostenían que el líder de Al Qaeda ya había muerto años antes, que continuaba vivo o que Estados Unidos había ocultado lo ocurrido.

La ausencia de imágenes públicas del cadáver se convirtió así en otro elemento utilizado para cuestionar la versión oficial.

Un cartel repartido por un diario de Nueva York, del 18 de septiembre, pedía la captura de Osama Bin Laden, con el lema: “Se busca muerto o vivo”
Foto: Reuters

¿Por qué siguen circulando?

La permanencia de estas teorías 25 años después no se explica solamente por la cantidad de videos y publicaciones que circulan en internet. El 11-S combinó un acontecimiento traumático, enormes fallas de seguridad, decisiones políticas posteriores y una transformación radical de la política exterior estadounidense.

Además, algunas de las dudas iniciales se mezclaron con hechos comprobados que dañaron la credibilidad de Washington, como las falsas afirmaciones utilizadas para justificar la invasión de Irak o las denuncias posteriores sobre torturas, cárceles clandestinas y programas de vigilancia.

Según especialistas citados por el medio Deutsche Welle, los acontecimientos traumáticos y difíciles de explicar pueden generar una fuerte necesidad de encontrar respuestas simples y responsables identificables. En ese contexto, las teorías conspirativas ofrecen una explicación cerrada allí donde persisten dudas o desconfianza institucional.

Una encuesta de YouGov realizada en 2023 mostró, además, que uno de cada cinco estadounidenses consideraba que el gobierno de Estados Unidos estaba detrás de los atentados, una muestra de que estas versiones continúan teniendo capacidad de penetración incluso un cuarto de siglo después.

A 25 años del 11-S, las teorías continúan circulando. Algunas parten de interrogantes legítimos sobre las fallas de inteligencia y las decisiones tomadas después de los ataques; otras sostienen afirmaciones para las que no existe evidencia que las respalde. Esa diferencia es central para entender por qué el atentado sigue siendo, además de una tragedia histórica, uno de los grandes escenarios de disputa entre información, desconfianza y conspiración.

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