
El Parlamento de Escocia volvió a poner sobre la mesa el debate por la independencia del Reino Unido al respaldar una propuesta para avanzar hacia un nuevo referendo independentista.
La iniciativa fue aprobada este jueves con 72 votos a favor, 55 en contra y dos abstenciones, según los registros oficiales difundidos por el Gobierno escocés y replicados por medios internacionales.
Tras la votación, el ministro principal de Escocia, John Swinney, solicitó formalmente al Gobierno británico que habilite al Parlamento escocés a organizar la consulta popular mediante una orden contemplada en el artículo 30 de la Ley de Escocia de 1998.
“El Parlamento de Escocia ha votado en apoyo de las peticiones para celebrar un referendo sobre la independencia de Escocia”, publicó el Ejecutivo escocés en la red social X.
Swinney, líder del Partido Nacional Escocés (SNP), ya había anticipado semanas atrás su intención de promover una nueva consulta tras las elecciones locales celebradas en abril, en las que su espacio político volvió a imponerse.
El reclamo reaviva un debate histórico dentro del Reino Unido, especialmente luego del referendo realizado el 18 de septiembre de 2014, cuando el 55,3% de los votantes rechazó la independencia y el 44,7% respaldó la separación.
En paralelo, Escocia mantiene tensiones con el Gobierno británico por cuestiones políticas y económicas. Meses atrás, las autoridades escocesas reclamaron una compensación millonaria por los gastos de seguridad derivados de visitas privadas del presidente estadounidense Donald Trump y del vicepresidente J. D. Vance.
Sin embargo, Londres rechazó el pedido al sostener que esos viajes no constituyeron actividades oficiales del Gobierno británico.
El nuevo avance parlamentario vuelve a abrir la discusión sobre el futuro político de Escocia y su permanencia dentro del Reino Unido, en un contexto de crecientes reclamos autonomistas.
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