
El periodista especializado en economía Carlos Burgueño analizó el impacto de la visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a la Argentina y, especialmente, a Vaca Muerta. Durante una entrevista en Río 96.9, sostuvo que el recorrido por el principal yacimiento de hidrocarburos no convencionales del país tuvo un fuerte significado económico y financiero, aunque advirtió que el crecimiento del sector energético convive con una economía donde amplios sectores productivos siguen en crisis.
Para Burgueño, la presencia de Georgieva en Neuquén fue una señal hacia los mercados internacionales. “A Vaca Muerta no es que vino a ver en qué gastaba, sino vino a ver con qué le vas a pagar”, resumió al explicar que el organismo busca comprobar de dónde provendrán los dólares necesarios para afrontar los compromisos asumidos por la Argentina.
En ese sentido, destacó que el potencial del yacimiento todavía está lejos de haberse agotado. “Vaca Muerta está desarrollado en un 10%. Te queda un 90% todavía sin inversión, sin siquiera exploración”, afirmó.
Vaca Muerta, una carta de presentación para el mundo
El periodista consideró que la visita de la titular del FMI puede transformarse en una herramienta para atraer inversiones internacionales. “El hecho de que Georgieva vaya a Vaca Muerta te da la expectativa de que hable en el mundo de Vaca Muerta”, señaló.
Además, remarcó que el desarrollo neuquino reúne condiciones difíciles de encontrar en otros países productores de energía. “Vaca Muerta es una de las zonas de potencial energético importante del mundo en paz, en un país democrático, republicano y que respeta las leyes”.

También recordó que Georgieva visitó Loma Campana, el principal proyecto de YPF junto a Chevron, surgido del acuerdo firmado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y explicó que la explotación del shale requiere una gran cantidad de perforaciones, a diferencia de los yacimientos convencionales.
La “economía K”: ganadores y perdedores
Más allá de las perspectivas favorables para el sector energético, Burgueño advirtió que la economía argentina atraviesa una fuerte fragmentación.
Tomando un concepto acuñado por el analista financiero Claudio Zuchovicki, habló de la denominada “economía K”, donde una parte de la actividad crece mientras otra continúa en retroceso.
“La patita de la K que va para arriba tiene ganadores muy ganadores”, explicó. Allí ubicó a Vaca Muerta, el petróleo y el gas, el campo, la minería y la industria petroquímica, sectores que, según indicó, continuarán expandiéndose durante los próximos años.
Sin embargo, aseguró que la otra cara del esquema muestra una realidad muy distinta. “Tenés los perdedores muy perdedores, sectores que realmente no sabés cuál va a ser su destino”.
Entre ellos mencionó a la industria metalúrgica, que aseguró trabaja apenas al 40% de su capacidad instalada, además del sector autopartista, parte de la industria automotriz, la construcción y el consumo interno.
“Entre la industria, el consumo y la construcción vos tenés el 70% de los puestos de trabajo”, advirtió, al remarcar que la recuperación de esos rubros será determinante para mejorar la situación social.
El desafío: conectar los dólares de Vaca Muerta con la economía real
Para Burgueño, el principal reto de la dirigencia política es transformar la riqueza generada por los recursos naturales en desarrollo para el resto del aparato productivo. “La clase política argentina, en lugar de pelearse por idioteces y de insultarse, lo que tiene que crear es un puente entre Vaca Muerta, la minería y la economía real”.
El periodista propuso diseñar políticas de largo plazo que permitan desarrollar industrias competitivas aprovechando las ventajas comparativas del país, especialmente en alimentos con valor agregado, energía, fertilizantes y servicios.
“No puede ser que en la Argentina no funcionen las empresas lácteas. No puede ser. Ahí hay algo que corregir”, ejemplificó al mencionar el caso de SanCor y señalar que países como Nueva Zelanda o Australia lograron convertir ese sector en un motor exportador.
La necesidad de pensar a largo plazo
El especialista concluyó que la Argentina necesita dejar atrás las discusiones coyunturales y diseñar una estrategia sostenida para convertir sus recursos naturales en crecimiento económico.
En ese marco, sostuvo que Vaca Muerta representa una oportunidad histórica, pero insistió en que el verdadero desafío será utilizar esa riqueza para impulsar nuevas industrias, generar empleo y evitar que los beneficios queden concentrados únicamente en algunos sectores de la economía.
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