
A dos días de su viaje a Israel, el presidente Javier Milei volvió a expresar un fuerte respaldo al gobierno israelí y ratificó su intención de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén, en una definición que profundiza el alineamiento internacional de su gestión.
En una entrevista con un medio israelí, Milei destacó su vínculo personal con el primer ministro Benjamín Netanyahu y reafirmó su postura en el conflicto de Medio Oriente. “Me siento personalmente amigo de Bibi, tengo un afecto enorme por él, pero sobre todo una profunda admiración”, aseguró. Además, lo calificó como un líder clave: “Israel y todo el mundo occidental deberían estar agradecidos de que sea primer ministro de Israel”.
En cuanto al traslado de la embajada, el mandatario sostuvo que se trata de una decisión tomada, aunque sin fecha definida. “El tiempo es de Dios, pero tengo la convicción de hacerlo y cuando las circunstancias me lo permitan lo voy a hacer”, afirmó. En esa línea, reforzó su visión simbólica: “Tel Aviv podrá ser la capital política, pero la capital espiritual es Jerusalén”.
La medida, que ya había sido anticipada durante su paso por el Parlamento israelí, implicaría un giro diplomático relevante en un contexto internacional donde Jerusalén es considerada un territorio en disputa con Palestina. Sin embargo, Milei relativizó las críticas externas: “Si es justo, qué me importa lo que digan los demás”, sostuvo.
El posicionamiento del Gobierno argentino se inscribe en una estrategia de mayor cercanía con Israel y también con Estados Unidos, en línea con la decisión que tomó Donald Trump en 2018, cuando trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén durante su presidencia.

En ese sentido, Milei también elogió al líder republicano y respaldó su postura frente a Irán. “Debemos agradecer al creador tener líderes de la estatura de Bibi Netanyahu y Donald Trump, decididos a poner fin a este flagelo a la humanidad”, expresó. Y agregó: “Los dos merecen mi total apoyo, porque es la forma de terminar con quienes siembran el horror en el mundo”.
El Presidente fue especialmente duro al referirse a Irán, al que definió como un enemigo directo de la Argentina. “Irán es enemigo de Argentina desde que colocó dos bombas”, afirmó, en alusión a los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.
En ese marco, también advirtió sobre el rol internacional del país asiático: “Irán exporta terrorismo a todo el mundo y lo financia. No es solo un enemigo de Israel, sino de todo Occidente”, sostuvo.
Finalmente, Milei cuestionó la postura de la comunidad internacional frente a ese escenario y dejó una definición contundente sobre su visión geopolítica: “Si usted quiere la paz tiene que estar preparado para la guerra”.
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