
El presidente Javier Milei protagonizó este jueves una nueva señal de acercamiento con Estados Unidos al visitar el portaaviones nuclear USS Nimitz, en el marco de ejercicios navales conjuntos en el Atlántico Sur. La actividad se desarrolló dentro del operativo Passex 2026, organizado por el Comando Sur y la Embajada norteamericana, con participación de la Armada Argentina.
El mandatario viajó desde Aeroparque y aterrizó directamente en la cubierta del buque, uno de los más grandes y poderosos de la flota estadounidense. Lo hizo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, además de otros altos mandos militares. Durante la visita, el jefe de Estado presenció maniobras y demostraciones aéreas, en una escena poco habitual para un presidente argentino.
La presencia de Milei en el portaaviones no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una política exterior que desde el inicio de su gestión mostró un fuerte alineamiento con Washington. En estos meses, el Gobierno impulsó acuerdos de cooperación en defensa, promovió el desarrollo de una base naval integrada en Ushuaia junto al Comando Sur y multiplicó los gestos políticos hacia la Casa Blanca.
Ese vínculo también se reflejó en la intensa agenda internacional del Presidente, con múltiples viajes a Estados Unidos y encuentros con figuras políticas y económicas de ese país. Incluso, la administración libertaria avanzó en acuerdos comerciales y financieros, además de sostener posiciones diplomáticas coincidentes con Washington en distintos foros internacionales.
En ese contexto, la visita al USS Nimitz refuerza la señal geopolítica del Gobierno argentino: una apuesta decidida por profundizar la relación estratégica con Estados Unidos, ahora también en el plano militar. La postal del Presidente sobre la cubierta del portaaviones, en medio de maniobras conjuntas, sintetiza ese giro en la política exterior que impulsa la Casa Rosada.
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