
En el marco del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, se realizó este martes una misa homenaje en la Basílica de Luján, encabezada por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo. La ceremonia contó con la presencia de altos funcionarios del Gobierno nacional y referentes políticos de distintos espacios, entre ellos el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
El encuentro comenzó a las 17 horas y reunió a gran parte de la dirigencia política argentina, convocada por la Conferencia Episcopal Argentina para recordar la figura del pontífice. Sin embargo, una de las ausencias más resonantes fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien decidió no asistir a último momento.
Según trascendió, la decisión estuvo vinculada a evitar una imagen pública junto a Adorni. Desde su entorno explicaron: “No puede estar sentada allí, de ningún modo. La vicepresidente va a honrar a Francisco de la misma manera que el 2 de abril honró a los combatientes de Malvinas”.
Además de Adorni y Kicillof, participaron del acto figuras como Martín Menem, Bartolomé Abdala y ministros del gabinete nacional. También estuvieron presentes funcionarios como Federico Sturzenegger, Mario Lugones y el secretario de Culto, Agustín Caulo.
El presidente Javier Milei había sido invitado, pero no pudo asistir debido a su viaje oficial a Israel. La ceremonia, de todos modos, contó con una amplia representación política, incluyendo gobernadores y legisladores de distintos sectores.
La reaparición pública de Adorni se dio en un contexto particular, marcado por investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito y recientes muestras de respaldo dentro del oficialismo.

La decisión de Villarruel de no participar generó repercusiones. Desde su entorno señalaron que optó por recordar al Papa en otro ámbito: “Honró al Papa donde tenía que estar, en la Basílica María Auxiliadora, donde se bautizó Francisco”. Su ausencia evidenció tensiones internas y evitó una posible imagen compartida con el jefe de Gabinete en medio de cuestionamientos sobre su situación patrimonial.
Por su parte, Kicillof aprovechó la ocasión para destacar el legado del pontífice y dejar una definición política en su discurso: “No solo hay que recordarlo a Francisco en la palabra si no en sus enseñanzas. Predicó por la justicia social y la paz”.
El gobernador bonaerense también hizo referencia al contexto global: “Estamos en una época donde en el mundo se respira aire de guerra y el mercado es el dios”.
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