
En la previa de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, el Liverpool volvió a dejar en evidencia su histórica distancia con la selección inglesa. A través de sus redes sociales oficiales, el club publicó un mensaje de apoyo a Alexis Mac Allister, mediocampista argentino del plantel, un gesto que generó repercusión tanto entre hinchas ingleses como argentinos.
La publicación mostró una imagen de Mac Allister con la bandera argentina de fondo y el mensaje: “Macca y Argentina se enfrentan a Inglaterra por un lugar en la final de la Copa del Mundo”. En el diseño, el combinado nacional apareció representado únicamente con el escudo, una decisión que muchos interpretaron como una nueva muestra de la histórica grieta institucional entre Liverpool y la Selección de Inglaterra.
La reacción fue inmediata. Mientras numerosos simpatizantes ingleses criticaron el posteo e insultaron tanto al club como a la Selección Argentina, los propios hinchas de The Reds defendieron la publicación y recordaron el complejo vínculo que la ciudad mantiene con el Estado británico desde hace más de medio siglo.

El rechazo de Liverpool hacia la selección inglesa no nació por cuestiones deportivas. Tiene sus raíces en la profunda crisis económica que atravesó la ciudad durante las décadas de 1970 y 1980, cuando el gobierno encabezado por Margaret Thatcher impulsó políticas que, según numerosos historiadores, buscaban dejar que Liverpool “declinara” frente al deterioro industrial.
En ese contexto, el fútbol se convirtió en el principal refugio social de una ciudad golpeada por el desempleo y la crisis. “Éramos los mejores de Europa. El fútbol era el único espacio donde el Gobierno de Thatcher no podía hacernos sufrir”, recordó el histórico defensor Jamie Carragher.
Durante aquellos años, el club vivió la etapa más exitosa de su historia, conquistando once ligas inglesas y cuatro Copas de Europa bajo la presidencia de John Smith, entre 1973 y 1990.
Con el paso del tiempo, muchos habitantes comenzaron a identificarse más con Liverpool que con el resto del país. La identidad local terminó imponiéndose sobre el patriotismo tradicional inglés y, en muchos casos, los hinchas llegaron incluso a priorizar a los futbolistas extranjeros del club por encima de la propia selección nacional.
Ese sentimiento se fortaleció aún más tras la tragedia de Hillsborough, ocurrida el 15 de abril de 1989, cuando 96 personas murieron aplastadas durante una semifinal de la FA Cup entre Liverpool y Nottingham Forest.
La posterior cobertura del diario The Sun, que responsabilizó falsamente a los hinchas por la tragedia bajo el título “La verdad”, provocó un quiebre definitivo entre la ciudad y buena parte de las instituciones británicas.
Desde entonces, los silbidos al himno nacional inglés y las críticas a miembros de la realeza se volvieron habituales en Anfield, además del rechazo permanente hacia ese medio de comunicación, que incluso dejó de ser acreditado en distintos eventos vinculados al club.
Diversos historiadores sostienen que el Liverpool FC fue mucho más que un equipo durante aquellos años. “El LFC nos salvó de la depresión”, aseguró el historiador Frank Carlyle, mientras que el escritor Dave Kirby resumió ese sentimiento en 1977.
“El club representa lo que somos, nuestras esperanzas y nuestros sueños. Nos permite olvidarnos del desempleo, de la fábrica y de la mierda de cada día. Existimos por y para él y él existe por y para nosotros”, expresó.
La identificación del club con las luchas sociales también quedó reflejada en 1997, cuando Robbie Fowler celebró un gol mostrando una camiseta en apoyo a los 500 estibadores despedidos en Liverpool, un gesto que aún hoy es recordado por los simpatizantes.
Además, fueron hinchas de Liverpool y Everton quienes impulsaron en 2015 la iniciativa Fans Supporting Foodbanks, destinada a combatir la pobreza alimentaria en el Reino Unido.
Con ese trasfondo histórico, el respaldo institucional a Alexis Mac Allister volvió a poner de manifiesto una postura que el club sostiene desde hace décadas.
Aunque el partido entre Argentina e Inglaterra ya posee una enorme carga simbólica por los antecedentes futbolísticos y políticos entre ambos países, en Liverpool el rechazo hacia la selección inglesa responde principalmente a una historia propia, marcada por conflictos con el poder central británico, tragedias como Hillsborough y un fuerte sentimiento de pertenencia local.
Por eso, el apoyo al volante argentino en la previa del Mundial 2026 fue interpretado por muchos hinchas como una continuidad de esa identidad que el club mantiene desde hace más de medio siglo y que, una vez más, volvió a hacerse visible en la antesala de un partido histórico.

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