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Quién es el “sireno” más austral de Argentina y su historia

Eduardo vive en Puerto Madryn y se convirtió en uno de los referentes del sirenismo en el país. En una entrevista contó cómo es esta disciplina, qué entrenamiento requiere y por qué asegura que es mucho más que un simple disfraz.

Eduardo, un joven de Puerto Madryn, se convirtió en el sireno más austral del mundo y busca difundir en Argentina el sirenismo

A simple vista puede parecer un personaje salido de un cuento, pero detrás de la cola de sirena hay horas de entrenamiento, técnica, preparación física y una disciplina reconocida a nivel internacional. Eduardo, un joven de Puerto Madryn, se convirtió en el sireno más austral del mundo y busca difundir en Argentina el sirenismo, una actividad derivada del buceo libre que cada vez gana más adeptos.

En diálogo con el programa Todo Pasa por Radio Boing 97.3 , explicó que el sirenismo —conocido internacionalmente como mermaiding— es mucho más que un disfraz o una puesta en escena. Se trata de un deporte que combina apnea, natación artística y expresión corporal bajo el agua.

“El sirenismo es una rama del buceo libre. Consiste en nadar con una monoaleta y requiere mucha técnica. Antes de ponerle una cola de sirena a alguien, siempre recomiendo que aprenda a nadar bien”, contó.

Qué es el sirenismo

Aunque la imagen de una sirena suele asociarse a la fantasía, el deporte comenzó a certificarse oficialmente en 2019 y hoy cuenta con reconocimiento internacional a través de organizaciones dedicadas al buceo, como PADI y SSI.

Eduardo explicó que el término “sirena” es utilizado de manera neutral para todas las personas que practican esta disciplina, sin distinción de género.

El principal elemento es una monoaleta, un dispositivo que une ambos pies y obliga al nadador a desplazarse mediante el movimiento ondulante del cuerpo, similar al de un delfín.

Lejos de facilitar el desplazamiento, el traje representa una dificultad extra.

“Los trajes generan arrastre en el agua. No hacen que uno sea más hidrodinámico, al contrario. Por eso hay que ser un nadador muy competente para poder usarlos”, explicó.

Mucho más que ponerse una cola de sirena

El joven remarcó que existe una diferencia importante entre un disfraz y un traje profesional.

“Lo mío no es un disfraz. Los trajes están diseñados como un equipo de natación. Los de tela son hidrofóbicos para que no absorban agua y no aumenten el peso durante el nado”, señaló.

Actualmente utiliza trajes confeccionados en tela, aunque explicó que los modelos utilizados por las sirenas profesionales que trabajan en acuarios o realizan espectáculos suelen estar fabricados íntegramente en silicona.

Durante la entrevista mostró uno de sus trajes, inspirado en un dragón, confeccionado por una diseñadora de Buenos Aires especializada en este tipo de indumentaria.

Un entrenamiento que exige cuerpo y mente

Además de la técnica de natación, el sirenismo requiere una importante preparación física.

El trabajo se concentra especialmente en la zona media del cuerpo —el denominado core—, ya que el impulso proviene del abdomen, la espalda y la cadera.

“Es un deporte sin impacto. Mucha gente lo elige porque puede entrenar sin castigar las articulaciones. Trabajás muchísimo el abdomen, las piernas y toda la espalda”, explicó.

Pero uno de los aspectos más exigentes es la apnea, es decir, la capacidad de permanecer bajo el agua sin respirar.

Según Eduardo, el entrenamiento no apunta únicamente a aumentar la capacidad pulmonar, sino también a controlar la mente.

“La apnea no es aguantar la respiración porque sí. Lo que uno trabaja es la tolerancia al dióxido de carbono. También hay que aprender a mantener la calma. Si uno se pone nervioso abajo del agua, consume mucho más oxígeno”, detalló.

Una disciplina que también conecta con la imaginación

Más allá del aspecto deportivo, Eduardo reconoce que una parte importante del sirenismo tiene que ver con el componente artístico y emocional.

Cada practicante puede construir su propio personaje inspirado en distintas culturas y mitologías.

“En todas las regiones del mundo existen historias sobre sirenas. Cada uno puede crear su propia versión. No hace falta parecerse al personaje de una película; se trata de alimentar un poco al niño interior que todos tenemos”, explicó.

Argentina, un deporte que empieza a crecer

Aunque todavía es una disciplina poco difundida en el país, el sirenismo comenzó a ganar espacio en distintos centros especializados.

En Buenos Aires ya existen escuelas donde es posible obtener certificaciones internacionales y realizar entrenamientos específicos.

Eduardo espera que la actividad continúe expandiéndose y remarca que siempre debe practicarse en ambientes seguros, con supervisión profesional y nunca en soledad.

“El mar es maravilloso, pero también se puede practicar en pileta. Lo importante es hacerlo acompañado y respetando todas las medidas de seguridad”, sostuvo.

Mientras continúa entrenando en las aguas de Puerto Madryn, uno de los escenarios naturales más emblemáticos de la Patagonia, Eduardo busca demostrar que detrás de la imagen de un sireno hay una disciplina exigente, una preparación constante y una forma diferente de vivir la conexión con el agua.

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