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Rafael Rofman, sobre la baja de la natalidad: “La demografía siempre gana”

El investigador explicó en Radio Boing cómo evolucionan las poblaciones y qué desafíos afrontará el país. También analizó la inmigración, el envejecimiento y las políticas públicas.

Rafael Rofman en los estudios de Radio Boing.

La caída de la natalidad, el envejecimiento de la población y las decisiones que deberán tomar los gobiernos para adaptarse a estos cambios fueron algunos de los temas que abordó Rafael Rofman, economista, investigador y escritor, durante una entrevista en el programa Lo Mejor de Todo, de Radio Boing. El especialista presentó su libro La revolución demográfica, publicado por Editorial Planeta junto a Carola de la Paulera, y planteó la necesidad de incorporar una mirada de largo plazo a las políticas públicas.

Uno de los datos centrales de la conversación fue la caída de la fecundidad en Argentina, que actualmente se ubica en 1,2 hijos por mujer. Para Rofman, aunque la cifra suele interpretarse como una señal negativa, el fenómeno debe analizarse a partir de los cambios sociales, económicos y culturales que atravesó la humanidad durante los últimos siglos.

“La demografía es la ciencia de las alarmas. Nos acordamos de la demografía cuando nos asustamos, y ahí es cuando la gente empieza a hablar”, sostuvo el investigador al explicar por qué el tema cobró relevancia en los últimos años.

Por qué tener menos hijos no necesariamente es una mala noticia

Rofman explicó que la reducción de los nacimientos forma parte de un proceso histórico conocido como transición demográfica, que comenzó en Europa hace aproximadamente 250 años y en Argentina hacia fines del siglo XIX. Durante ese período, mejoraron las condiciones sanitarias, la alimentación y la medicina, lo que permitió extender la esperanza de vida y reducir la mortalidad.

Al mismo tiempo, las familias comenzaron a tener menos hijos. Según detalló, el promedio mundial se encuentra cerca de los dos hijos por mujer, mientras que Argentina registra una cifra considerablemente menor.

Rafael Rofman en los estudios de Radio Boing.

“La natalidad baja, lo que quieren y no lo que deben”, afirmó para explicar por qué considera positivo que las personas puedan decidir sobre su propia reproducción. En ese sentido, relacionó la tendencia con una transformación en la manera de criar a los chicos y en las expectativas depositadas en su educación y bienestar.

“Hoy decimos que un chico tiene que ir a la escuela, terminarla, ir a la universidad, ser feliz, hacer deporte, tocar música. […] Tiene que tener algo que es muy caro, que es tiempo nuestro”, señaló.

El especialista también remarcó que la baja de la fecundidad no significa necesariamente que cada vez más personas decidan no tener hijos. Según su análisis, la tendencia actual muestra principalmente que las familias tienen menos hijos y a edades más tardías, mientras que la proporción de personas que no tienen descendencia se mantiene relativamente estable.

La advertencia de Rafael Rofman sobre la baja de la natalidad en Argentina

El envejecimiento de Argentina y los desafíos que vienen

Durante la entrevista, el investigador advirtió que Argentina atraviesa un proceso de envejecimiento acelerado. La edad promedio de la población, que décadas atrás se encontraba en los 20 años, ya está en los 30 y continuará aumentando durante las próximas décadas.

Para Rofman, este cambio obliga a anticipar sus consecuencias en áreas como la educación, el sistema previsional, la salud y el mercado laboral. Sin embargo, aclaró que la evolución demográfica no sigue una línea recta y que las tasas de fecundidad pueden experimentar recuperaciones, como ocurrió en algunos países del norte de Europa.

Rafael Rofman en los estudios de Radio Boing.

“La demografía siempre gana”, resumió. Con esa frase, explicó que las tendencias poblacionales tienen efectos estructurales que no pueden modificarse de manera inmediata y que, por lo tanto, deben ser considerados al momento de planificar.

Como ejemplo, señaló que los chicos nacidos en 2022 ingresarán a la escuela secundaria alrededor de 2035. Por eso, sostuvo que ya es posible anticipar parte de la matrícula que tendrá el sistema educativo en ese momento y que las autoridades cuentan con años para preparar los cambios necesarios.

“Tenés 10 años para acomodar la política. Pero si no la acomodás, te lleva puesto, porque va a ocurrir igual”, advirtió.

La relación entre natalidad y legalización del aborto

Otro de los ejes de la charla fue la relación entre el descenso de los nacimientos y la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en Argentina, aprobada en 2020.

Rofman sostuvo que no corresponde atribuir la caída de la fecundidad a esa ley, ya que el proceso comenzó mucho antes. “El principal motor detrás del cambio es un motor que empezó hace 150 años. Y la ley de interrupción voluntaria del embarazo es del 2020”, explicó.

Además, indicó que los registros posteriores a la legalización muestran una cantidad de abortos voluntarios menor a la que se estimaba previamente. Según precisó, antes de la ley se calculaban entre 350.000 y 500.000 procedimientos anuales, mientras que desde 2021 los datos registrados se ubican por debajo de los 100.000 por año.

El investigador también destacó la importancia de que las personas puedan acceder al sistema de salud ante eventuales complicaciones. En ese sentido, explicó que la atención médica dentro del sistema permite responder con mayor rapidez y reducir los riesgos asociados.

Rafael Rofman en los estudios de Radio Boing.

Migraciones: las razones para irse y las dificultades para integrarse

Rofman también analizó los movimientos migratorios, especialmente los que se producen desde el norte de África hacia Europa. Para explicar el fenómeno, partió de una idea: las personas migran porque creen que encontrarán mejores condiciones de vida en otro lugar.

“La razón por la que alguien migra es porque cree que allá va a estar mejor que acá”, afirmó, aunque aclaró que esa expectativa puede ser acertada o equivocada.

En su análisis, señaló que las diferencias económicas y sociales entre los países continúan impulsando los desplazamientos, pero advirtió que la integración puede volverse compleja cuando existen barreras culturales, políticas y religiosas.

También cuestionó el crecimiento de movimientos nacionalistas y xenófobos en Europa, que alimentan el rechazo hacia quienes llegan desde otros territorios. A la vez, reconoció que las diferencias entre comunidades pueden generar conflictos cuando no existen políticas eficaces de integración.

Al comparar la situación europea con la historia argentina, recordó que las grandes corrientes migratorias que llegaron al país entre fines del siglo XIX y comienzos del XX tampoco estuvieron exentas de enfrentamientos. Sin embargo, sostuvo que la integración de las generaciones posteriores contribuyó a construir una identidad compartida.

Para el investigador, el desafío consiste en que quienes llegan puedan sentirse parte de la sociedad receptora y que quienes ya viven allí comprendan que la inmigración también puede contribuir a generar riqueza y desarrollo.

Rafael Rofman en los estudios de Radio Boing.

Por qué los gobiernos necesitan pensar a largo plazo

Consultado sobre la ausencia de especialistas en demografía en los equipos de gobierno, Rofman coincidió en que sería importante incorporar esa perspectiva a las decisiones políticas.

“Para mí, el segundo asesor debería ser alguien que entienda de demografía”, expresó, antes de señalar que uno de los principales obstáculos es la tensión entre las urgencias cotidianas y los problemas que requieren años o décadas de planificación.

El investigador explicó que los funcionarios deben responder a demandas inmediatas vinculadas con la seguridad, el transporte, la salud y otras necesidades, mientras que las consecuencias del cambio demográfico suelen manifestarse mucho más adelante.

También repasó el papel que tuvo la población en la construcción del Estado argentino durante el siglo XIX. Recordó la frase de Juan Bautista Alberdi, “gobernar es poblar”, y las discusiones entre dirigentes como Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento sobre la inmigración, la educación y el desarrollo productivo.

En contraste con aquellas políticas orientadas a aumentar la población, Rofman defendió un enfoque centrado en garantizar que cada persona pueda decidir libremente cuántos hijos tener y contar con condiciones que le permitan concretar esa decisión.

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¿La humanidad está condenada a extinguirse?

Hacia el final de la entrevista, el escritor respondió una de las preguntas más recurrentes cuando se habla de la caída de la natalidad: si la humanidad podría desaparecer por tener cada vez menos hijos.

“La respuesta honesta es no sé, y quien te diga otra cosa te miente”, contestó. No obstante, consideró que las tendencias actuales no permiten afirmar que la extinción sea un desenlace inevitable y sostuvo que el crecimiento acelerado de la población registrado durante los últimos dos siglos probablemente llegue a su fin.

Rofman planteó que el cambio demográfico presenta dificultades, como el financiamiento de las jubilaciones y la atención de una población cada vez más envejecida, pero también oportunidades para mejorar la educación y la productividad.

“¿Está todo bien? No, no está todo bien. ¿Está mejor que antes? Sí, está mucho mejor que antes.”, reflexionó al comparar las condiciones de vida actuales con las de generaciones anteriores.

Finalmente, insistió en que la adaptación requiere decisiones políticas y una sociedad dispuesta a respaldar reformas cuyos resultados no siempre se perciben de inmediato. Para el investigador, discutir estos temas es fundamental para que las transformaciones necesarias puedan sostenerse en el tiempo y mejorar las condiciones de vida de las próximas generaciones.

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