
El Gobierno nacional decidió volver a poner en marcha la discusión por la reforma electoral en el Senado, con la eliminación de las PASO como uno de los principales objetivos. La estrategia oficial apunta a recomponer acuerdos con bloques aliados y destrabar un proyecto que había quedado frenado por la falta de consenso.
La encargada de llevar adelante las negociaciones es Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta. La senadora anticipó que el debate podría retomarse en septiembre y que la intención es avanzar con un tratamiento integral de la iniciativa.
El proyecto no se limita a las primarias. También contempla cambios en el financiamiento de los partidos políticos, modificaciones sobre la publicidad electoral y nuevas condiciones para la conformación y el funcionamiento de las fuerzas políticas. Dentro de ese paquete también aparece el capítulo de Ficha Limpia, una de las demandas de sectores del PRO y de la UCR.
La eliminación de las PASO es, sin embargo, el punto que genera mayores dificultades para el oficialismo. La Libertad Avanza sostiene que las primarias generan costos para el Estado y extienden el proceso electoral durante buena parte del año. Además, plantea que sean los propios partidos los que definan internamente sus candidatos.
Bullrich también dejó abierta la posibilidad de discutir alternativas a la eliminación definitiva. Entre las opciones que están sobre la mesa aparecen la suspensión de las PASO para 2027 o una eventual modificación de su carácter obligatorio. El objetivo del oficialismo es encontrar una fórmula que permita reunir los votos necesarios.
¿Chau a las PASO? El oficialismo acelera para suspenderlas: por qué le conviene
La negociación por los votos
El principal desafío está en el Senado. La Libertad Avanza no cuenta por sí sola con la mayoría necesaria y necesita sumar apoyos del PRO, la UCR y los bloques que responden a gobernadores provinciales.
El radicalismo ya planteó reparos a la eliminación de las primarias. Desde ese espacio se impulsó como alternativa que las PASO sean optativas, una posición que podría convertirse en uno de los puntos centrales de la negociación.
La discusión también excede al Congreso. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, retomó contactos con los gobernadores para intentar ampliar el respaldo político al proyecto. El oficialismo sabe que las posiciones de los mandatarios provinciales pueden resultar determinantes para definir el futuro de la iniciativa.
Para avanzar con una modificación de la legislación electoral se necesita mayoría absoluta en ambas cámaras: 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. Por eso, la Casa Rosada deberá construir un acuerdo amplio si pretende eliminar las PASO de manera permanente.
El Gobierno ya había intentado avanzar sobre este punto durante el tratamiento de la Ley Bases, pero finalmente retiró la eliminación de las primarias para facilitar el acuerdo legislativo. En 2025, en cambio, el Congreso aprobó únicamente la suspensión de las PASO para ese proceso electoral.
Ahora, con la mirada puesta en 2027, el oficialismo vuelve a poner la reforma electoral sobre la mesa. La discusión en el Senado será, en ese sentido, una nueva prueba para la capacidad de negociación de La Libertad Avanza y para determinar hasta dónde están dispuestos a ceder sus aliados.
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