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Revolucionaron el mercado del metegol, llegaron a Di María y en medio de la fiebre mundialista van por Messi

Dos amigos crearon Capocannoniere, una marca que busca reinventar el clásico juego de mesa con diseño, personalización y una estrategia que apunta a empresas, desarrolladores inmobiliarios y mercados internacionales

Fotos: Farid Dumat Kelzi
Juan Martín Uncal y Brian Gines Margenet, creadores de Capocannoniere / Fotos: Farid Dumat Kelzi

En un mercado donde parecía que todo estaba inventado, dos rosarinos decidieron desafiar una certeza: que el metegol debía seguir siendo el mismo de siempre. Así nació Capocannoniere, un emprendimiento que tomó un clásico de generaciones y lo transformó en una pieza de diseño personalizable y un sello registrado, con un modelo novedoso y una estrategia comercial que hoy lo ubica en oficinas corporativas, showrooms inmobiliarios y hasta en la casa de Ángel Di María.

Detrás del proyecto están Brian Gines Margenet y Juan Martín Uncal. Ambos llegaron desde el mundo financiero. Brian continúa desempeñándose como oficial de Pymes en una entidad bancaria, mientras que Juan Martín se dedica de lleno al crecimiento del emprendimiento. Alrededor de ellos se fue conformando una red de colaboradores especializados en herrería, pintura e impresión 3D que permiten llevar adelante una producción artesanal con estándares propios.

La idea surgió a mediados de 2023, durante una reunión entre amigos. Mientras esperaba su turno para jugar y sufría una contundente derrota, Juan Martín comenzó a preguntarse qué cosas podían mejorarse en un metegol.

“Iba perdiendo 14 a 0 y me puse a ver qué se le podía mejorar a un metegol. En mi casa me puse a rediseñarlo y lo comenté con Brian”, recordó.

Lo que comenzó como una observación casual derivó rápidamente en maquetas de cartón construidas sobre la mesa del comedor y en largas jornadas de diseño. Desde el inicio tuvieron claro que no querían crear un simple juego.

“Sabíamos que la medida era grande pero lo pensamos como un objeto de añoranza, algo que no se guarde, que no se esconda, que quede ahí”, explicó Juan Martín.

El metegol 2.0

El producto que desarrollaron se aleja bastante del modelo tradicional. Amplía las dimensiones de juego, incorpora un sistema de guardado vertical para optimizar espacios y suma una mecánica inédita que permite movimientos multidireccionales de los jugadores, ya no limitados al clásico desplazamiento lineal.

La personalización es otro de los diferenciales. Los clientes pueden elegir las caras de los futbolistas, modificar formaciones, cambiar equipos, diseñar las vallas publicitarias y hasta definir el patrón del césped sintético.

La apuesta inicial tampoco fue menor. Antes del cambio de gobierno de fines de 2023 realizaron una fuerte compra de materiales para asegurarse insumos en un contexto económico incierto.

“La primera inversión inicial fue un stockeo de insumos en 12 o 6 cuotas, habrán sido 20 mil dólares, hasta vender el primero. Esa inversión quedó licuada con las cuotas en medio de la devaluación de fines de 2023”, resumió Brian.

El mercado que no esperaban

Cuando comenzaron a comercializar el producto, los socios imaginaban un negocio orientado principalmente al consumidor final. Sin embargo, la respuesta del mercado los obligó a replantear rápidamente esa visión.

“Cuando salimos a venderlo pensamos en el uno a uno, pero notamos mucha repercusión en las empresas, que lo piensan como activación de marca, vendiendo productos que tengan que ver con el mundo del fútbol y esto es justo eso”, explicó Brian.

Las compañías empezaron a demandarlo como herramienta de marketing, elemento para eventos corporativos y también como parte de los espacios recreativos destinados a los empleados.

“Hay empresas que también lo eligen como un elemento destinado al hobby de sus empleados. Eso fue algo que no teníamos en el radar y se dio mucho”, agregó.

Otro segmento que apareció de manera inesperada fue el de los desarrolladores inmobiliarios.

“En el último tiempo se dio una particularidad, apareció mucho en el mundo de los desarrolladores inmobiliarios para tenerlo en los showrooms, para mostrarle al cliente un estilo de vida, como algo que puede tener una familia en su casa”, señaló Juan Martín.

Más que un producto, una marca

El crecimiento de Capocannoniere está apoyado en una premisa que sus fundadores repiten constantemente: no buscan vender únicamente metegoles.

“La vida útil de un producto puede pasar de moda, en cambio instalando una marca se puede hacer un conjunto de productos y eso está validado permanentemente”, analizó Brian.

La estrategia también apunta a cambiar los lugares donde tradicionalmente se encuentra este tipo de juegos. Si antes el metegol estaba asociado a bares, boliches, cervecerías o salones recreativos, hoy puede aparecer en oficinas corporativas, espacios de coworking, locales comerciales o desarrollos inmobiliarios.

En ese proceso, los emprendedores aseguran que existe un objetivo que va más allá del negocio.

“Más allá del marketing estamos tratando de traer algo analógico al mundo digital y que los jóvenes de ahora vivan un poco lo que vivimos nosotros. Nos pasa en los eventos de ver al padre con el hijo jugando, como un momento de esparcimiento entre padre e hijo o madre e hijo”, reflexionó Brian.

La fiebre mundialista impulsa la demanda

Durante los primeros meses el foco estuvo puesto en perfeccionar el producto antes que en obtener rentabilidad.

“En los inicios no buscamos la ganancia, sino invertir en un desarrollo. Hoy tenemos la capacidad de atender una demanda mensual de 20 metegoles con nuestro sello y nuestra calidad”, afirmó Juan Martín.

Ahora la empresa atraviesa una etapa de expansión que encuentra un aliado inesperado en la pasión futbolera. La Copa del Mundo multiplicó las consultas corporativas y aceleró proyectos que meses atrás estaban en pausa.

“Con el Mundial esperamos y de hecho ya estamos viendo una fuerte demanda. Muchas empresas que hace meses no tenían presupuesto para marketing hoy nos están llamando y pidiendo lo que tengamos. En algunos casos estamos sin stock y programamos entregas para después del torneo”, explicó.

Mientras tanto, la firma trabaja en un esquema de franquicias y licenciamiento para desembarcar en mercados internacionales.

“Estamos estructurando el modelo de franquicia para vender a otros países. No sabemos si entrar de manera directa o buscar comercializadores. Creemos que puede funcionar muy bien en Paraguay, Chile, Estados Unidos o Colombia, aunque en algunos destinos el desafío logístico es importante”, adelantó Juan Martín.

Del taller a la casa de Di María

Uno de los hitos más llamativos de la joven empresa llegó gracias a una casualidad. La sobrina de Juan Martín compartía salón con una de las hijas de Ángel Di María y eso abrió una puerta inesperada.

El contacto prosperó y terminó con la entrega de un modelo exclusivo para el campeón del mundo.

“Es un modelo especial con el nombre de todos los campeones del mundo en dorado. Destinamos una máquina especial para hacerlo y estuvo ocupada durante toda una semana. Le encantó y seguimos en contacto para ir haciéndole mejoras o para entregarle uno nuevo más adelante”, contó Juan Martín.

¿El próximo objetivo? Nada menos que Lionel Messi.

“Decir que no queremos llegar a él sería mentira, pero sabemos que sería una responsabilidad y una complicación la logística para enviarlo a Estados Unidos. Sería un brindis de cinco minutos entre nosotros y después ponernos a trabajar, pero claro que quisiéramos llegar a Lio”, reconoció Brian.

Mientras ese sueño sigue pendiente, Capocannoniere avanza con una idea que parece sencilla, pero que es el corazón de todo el proyecto: demostrar que incluso un producto tan tradicional como el metegol todavía puede reinventarse. Y que, en tiempos dominados por las pantallas, todavía hay espacio para volver a jugar cara a cara.

Fotos: Farid Dumat Kelzi

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