
El riesgo país abrió este lunes con una baja de siete puntos y se ubicó en 422 unidades, su nivel más bajo de los últimos años, en un contexto de mejora en la percepción de los mercados sobre la capacidad de pago de la Argentina y con un frente financiero que el Gobierno busca dejar prácticamente despejado de cara a los próximos vencimientos de deuda.
La caída del indicador se produjo en simultáneo con una nueva señal del Ejecutivo en materia de financiamiento: el presidente Javier Milei autorizó la toma de un crédito por hasta US$5.000 millones para afrontar el vencimiento de deuda previsto para enero. La decisión se suma a una serie de medidas adoptadas en los últimos días por el Ministerio de Economía para reforzar la liquidez del Tesoro y garantizar el cumplimiento de los pagos en moneda extranjera.
Según datos oficiales, el Tesoro Nacional cuenta actualmente con US$3.680 millones depositados en su cuenta del Banco Central, mientras que el conjunto de herramientas activadas por la administración libertaria permitiría cubrir también el vencimiento con acreedores privados de julio, estimado en unos US$4.500 millones. En el mercado interpretan que ese escenario reduce el riesgo de refinanciación y mejora el perfil financiero de corto plazo del país.
Con ese panorama, los inversores volvieron a tomar posiciones en activos argentinos y el riesgo soberano profundizó su tendencia descendente. La baja del indicador acompaña además el rally de los bonos en dólares, favorecido en las últimas semanas por la mejora en la calificación crediticia de la deuda argentina y por la expectativa de que el país pueda volver a los mercados internacionales de crédito si logra perforar de manera sostenida el umbral de los 400 puntos.
En paralelo, este lunes el Gobierno lanzará una nueva licitación del AO28, uno de los bonos que junto al AO27 le permitió captar dólares en el mercado local por unos US$4.000 millones. Buena parte de esos fondos ya fue utilizada para cancelar deuda en moneda extranjera que fue venciendo en los últimos meses, mientras que el remanente a colocar ronda los US$355 millones sobre un total autorizado de US$2.000 millones.
La estrategia oficial apunta a consolidar un esquema de financiamiento que le permita al Tesoro atravesar sin sobresaltos el calendario de pagos de 2026, en un momento en que la mejora de los bonos y la compresión del riesgo país empiezan a devolverle aire al Gobierno en el frente financiero. En ese marco, la administración de Milei apuesta a aprovechar la ventana de confianza del mercado para seguir bajando el costo del endeudamiento y reforzar la idea de una normalización macroeconómica.
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