
El medicamento anestésico que se utiliza en las cirugías, propofol, fue disparador de graves problemas que surgieron en el ámbito de la medicina y en la sociedad. Luego de la fiesta del Hospital Italiano se comenzaron a registrar robos, de los propios profesionales de la salud, de fármacos en especial esta potente anestesia.
Asimismo, se detectaron un par de fallecimientos por el uso de este mismo, lo que motivó a que se proponga una ley en el Congreso de la Nación para que existan controles reforzados, registros obligatorios y notificaciones inmediatas de accidentes o cualquier altercado que pueda llegar a generarse con el uso del medicamento.
Según la propuesta, tiene como fin desviar y la sustracción de esta sustancia ya que tiene una negatividad muy grande en el momento de las sobredosis. A diferencia del fentanilo, este medicamento carece de una cura que sea capaz de revertir los efectos de un abuso de propofol.
Silvana Giudici, diputad nacional, acompaña esta iniciativa declaró recientemente que las recientes muertes vinculadas al uso de propofol como droga recreativa encendieron una alarma que no puede ser ignorada. El robo de anestésicos de las áreas quirúrgicas y prequirúrgicas demuestra que es necesario implementar mayores controles dentro de las clínicas y hospitales.
Entre los puntos claves del proyecto de ley se indica que, en la actualidad, las faltas de propofol no se reportan bajo reglas claras y obligatorias para situaciones habituales en hospitales, como roturas de ampollas, descartes o sobrantes.
Esas incoherencias en el criterio a la hora del control del stock disponible y los faltantes, es un impedimento para detectar irregularidades a tiempo y mejorar las auditorías en los establecimientos de salud.
La ANMAT posee un listado oficial de Medicamentos de Alto Riesgo, en esta enumeración solo se pueden encontrar toda aquella sustancia que requiera controles reforzados por su potencial impacto ante errores, contaminación o uso no autorizado. De esta manera, el proyecto solicita que el propofol sea incluido en esta lista para que los establecimientos hospitalarios estén obligados a informar a las autoridades sanitarias.
El incumplimiento será sancionado conforme a la normativa vigente y puede derivar en denuncias penales si la omisión fuera deliberada o facilitara la comisión de delitos. El proyecto establece que el propofol solo podrá utilizarse en entornos hospitalarios autorizados, bajo custodia física restringida y con acceso limitado al personal formalmente designado. La normativa exige que el medicamento se conserve bajo llave, con sistemas automatizados de seguridad y bajo la responsabilidad exclusiva de las jefaturas de farmacia o anestesiología.
En áreas críticas como quirófanos o unidades de terapia intensiva, las ampollas únicamente podrán almacenarse en carros de anestesia con cierres de seguridad, quedando prohibido el acceso abierto. La propuesta busca equiparar su nivel de control al de otras sustancias sensibles, como los opioides, reforzando los mecanismos de auditoría y trazabilidad dentro del sistema de salud.
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