
La histórica cooperativa láctea SanCor atraviesa su momento más crítico, atravesó unacrisis durante los últimos 20 años de la que no pudo salir. La Justicia dispuso su quiebra tras confirmar que la empresa no puede hacer frente a sus deudas ni sostener su funcionamiento.
La decisión llega luego de un largo proceso de deterioro económico que incluyó un concurso preventivo iniciado en 2025, el cual no logró revertir la crisis. Finalmente, la propia compañía solicitó la quiebra al reconocer su estado de cesación de pagos e insolvencia generalizada.
El pasivo de la cooperativa ronda los 120 millones de dólares y acumula más de 1.500 acreedores, en un contexto en el que la estructura productiva quedó fuertemente debilitada y sin capacidad de recuperación.
El impacto también es social: según denunció el gremio Atilra, la empresa arrastra al menos ocho meses de salarios impagos, además de aguinaldos adeudados, lo que profundizó el conflicto laboral en sus plantas.
El expediente se tramita en el Juzgado Civil y Comercial de Rafaela, donde ya se habían detectado irregularidades, falta de información contable y un deterioro sostenido de la actividad. La quiebra aparece así como la formalización de una situación que en el sector ya era considerada inevitable.
El fallo estableció que la continuidad será transitoria, hasta que se concrete la venta de los activos, momento en el cual cesarán automáticamente las actividades y contratos, salvo que el comprador decida asumirlos.
También se aclaró que los sueldos y retribuciones generados durante esta etapa serán considerados gastos del concurso, con prioridad de pago según lo establece la ley.
Fundada en la década de 1930 y convertida durante años en uno de los emblemas de la industria láctea argentina, SanCor llegó a procesar millones de litros diarios de leche y a liderar el mercado local. Sin embargo, una combinación de deudas acumuladas, caída en la producción y falta de financiamiento terminó por llevarla a este desenlace.
Con este escenario, el futuro de la cooperativa y de sus trabajadores queda sujeto al proceso judicial en curso, en medio de una de las crisis más profundas que haya atravesado el sector lácteo en el país. La intervención judicial dispuesta meses atrás ya había marcado la gravedad del cuadro. El juez Marcelo Germán Gelcich había señalado problemas estructurales: falta de información contable clara, incumplimientos reiterados y una crisis laboral que escalaba sin freno.
En Rafaela, donde se tramita el expediente, la definición judicial marcará el próximo capítulo. Pero el desenlace, al menos en términos simbólicos, ya está escrito: una de las marcas más emblemáticas de la lechería argentina enfrenta su momento más oscuro.
Comentarios