
Familiares, amigos y organizaciones sociales se movilizaron este viernes por la tarde en Plaza 25 de Mayo para exigir justicia por el femicidio de Sophia Civarelli, la joven asesinada el pasado jueves 16 de abril en un departamento de calle 3 de Febrero al 2400, en barrio Lourdes. La concentración comenzó a las 17 en la intersección de Córdoba y Laprida y contó con la presencia de la madre y la hermana de la víctima, quienes viajaron desde Villa Amelia.
Bajo la consigna “Justicia por Sophia”, los manifestantes reclamaron celeridad en la investigación y apuntaron contra lo que consideran fallas institucionales en el abordaje del caso. En ese sentido, desde la organización de la marcha expresaron: “Sophia somos todas. Vamos a reclamar por un Estado ausente”.
El femicidio ocurrió en un departamento de barrio Lourdes, donde la joven fue asesinada de una puñalada por su novio, Valentín Alcida. Según la investigación, el agresor intentó simular un suicidio y luego se quitó la vida arrojándose desde un edificio ubicado en 3 de Febrero al 1100.

La causa es llevada adelante por la fiscal Carla Ranciari, del Ministerio Público de la Acusación, quien ordenó distintas medidas que reforzaron la hipótesis del ataque seguido de suicidio. Los datos surgidos de la autopsia y las primeras pericias fueron clave para reconstruir la mecánica del hecho.
La movilización no solo reunió a familiares y allegados, sino también a organizaciones estudiantiles y centros de estudiantes, entre ellos el de la Facultad de Psicología de la UNR, donde Sophia cursaba sus estudios.

Desde el entorno de la joven, el mensaje fue contundente desde la convocatoria: “La violencia también se construye desde el silencio de los implicados, la negligencia mediática, institucional, política y judicial. El Estado es responsable”.
Durante la jornada, los presentes señalaron que el objetivo fue transformar el espacio público en un lugar de visibilización y descarga colectiva. En ese marco, explicaron: “La idea es que hoy sea el punto de encuentro de visibilidad y descargo”.

El crimen generó una fuerte conmoción en la comunidad de la facultad, donde ambos —víctima y agresor— estudiaban. Tras lo ocurrido, la institución activó protocolos de contención para estudiantes y docentes, mientras que sus autoridades optaron por no hacer declaraciones públicas.
Sin embargo, desde una cuenta vinculada a la casa de estudios difundieron un mensaje que reflejó el impacto emocional: “En esta aula, en estos pasillos, en este patio soleado, nos falta Sophia Civarelli”. Y agregaron: “No pudimos sustraer esta infausta noticia de la violencia generalizada, el odio reinante en nuestra sociedad”.
La movilización buscó no solo recordar a Sophia, sino también poner el foco en la necesidad de protocolos de protección más eficaces y una respuesta judicial que no revictimice a las familias.
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