
Sara García Alonso, integrante de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea, visitará Rosario para brindar una charla abierta el próximo 17 de junio. En diálogo con Radio Boing, la científica española habló sobre su recorrido profesional, el exigente entrenamiento que realiza para prepararse para futuras misiones espaciales y la importancia de acercar la ciencia espacial a la vida cotidiana.
La historia de Sara García Alonso rompe con muchos de los estereotipos asociados a la figura del astronauta. Lejos de provenir de una carrera vinculada exclusivamente a la ingeniería aeroespacial, su formación está ligada a la biología molecular y la investigación oncológica.
Actualmente dirige un equipo científico dedicado al desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer de pulmón y de páncreas, mientras simultáneamente se prepara como astronauta en la Agencia Espacial Europea (ESA).
“En mi caso yo soy bióloga molecular y trabajo en investigación oncológica. Eso me parece bastante alejado del sector espacial y, sin embargo, ese tipo de investigaciones incluso se pueden llevar a cabo en el espacio”, explicó. Su objetivo durante la charla que ofrecerá en Rosario será precisamente mostrar cómo la exploración espacial y la investigación científica terrestre están profundamente conectadas.
Aunque desde pequeña soñaba con convertirse en astronauta, García Alonso reconoció que durante muchos años vio esa posibilidad como algo prácticamente inalcanzable. “Sí que soñé con ello de pequeña, pero no me lo propuse como un objetivo porque ser astronauta es una profesión tan extraordinaria que es muy difícil de alcanzar”, recordó.
La oportunidad llegó en 2021, cuando la Agencia Espacial Europea abrió una convocatoria para incorporar nuevos astronautas, algo que ocurre con muy poca frecuencia. “Solo podemos optar a la Agencia Espacial Europea y saca plazas de astronauta más o menos cada 15 años. En toda la historia del continente solo ha habido dos convocatorias: una en 2009 y otra en 2021”, detalló.

A pesar de las escasas probabilidades, decidió presentarse y terminó siendo seleccionada entre más de 22 mil candidatos de toda Europa. Actualmente integra la reserva oficial de astronautas de la ESA y se convirtió en la primera mujer española en entrenar formalmente para futuras misiones espaciales.
El espacio está más presente de lo que parece
Uno de los ejes centrales de su exposición será demostrar que las actividades espaciales forman parte de la vida cotidiana mucho más de lo que la mayoría imagina.
“No somos conscientes de lo presente que está el sector espacial en nuestro día a día. Todos los días recurrimos al espacio para hacer una llamada telefónica, buscar nuestra ubicación mediante navegación satelital o incluso decidir si sacamos un paraguas a la calle”, señaló.
Para la investigadora, entender cómo funcionan estos desarrollos permite valorar el enorme trabajo científico y tecnológico que existe detrás de cada avance.
Durante la entrevista también destacó el valor de la colaboración internacional en los proyectos espaciales más ambiciosos. Como ejemplo mencionó a la Estación Espacial Internacional, el laboratorio orbital que permanece habitado de manera ininterrumpida desde el año 2000.
“La Estación Espacial Internacional es la obra de ingeniería más compleja e impresionante que el ser humano ha construido. Fue el resultado de un esfuerzo común entre Rusia, Estados Unidos, Europa, Japón y Canadá”, afirmó.
Según explicó, la exploración espacial obliga a los países a trabajar en conjunto para alcanzar objetivos que superan cualquier interés individual. “Los que van allí a trabajar y miran el planeta desde el espacio no ven fronteras. Es algo que hemos pintado nosotros en los mapas, pero que desde el espacio no existen”, reflexionó.
El desafío de entrenarse para ser astronauta
Desde 2024, García Alonso divide su tiempo entre la investigación científica y la formación como astronauta en el Centro Europeo de Astronautas, ubicado en Colonia, Alemania.
Allí recibe capacitación en áreas tan diversas como medicina, ingeniería, física, astronomía, supervivencia, realidad virtual y trabajo en equipo. “Tengo que viajar a Alemania para recibir la formación básica de astronauta, que va desde entrenamientos de supervivencia hasta materias relacionadas con medicina, ingeniería, física y astronomía”, contó.
Lejos de los desafíos físicos que suelen asociarse a la profesión, aseguró que la principal dificultad pasa por la enorme cantidad de conocimientos que debe incorporar. “Lo más difícil es ser capaz de absorber una grandísima cantidad de información en muy poco tiempo y muy variada. Al final tienes que aprender de todo”, explicó.
Sin embargo, destacó que esa exigencia también es uno de los aspectos más estimulantes del proceso.

Entre las actividades más intensas que ha realizado durante su preparación, recordó un entrenamiento de supervivencia en los Pirineos.
La práctica consistió en pasar una semana aprendiendo a desenvolverse en condiciones climáticas extremas y desarrollar habilidades para sobrevivir en ambientes hostiles. “Iba con cierto respeto y resultó ser una de las experiencias más gratificantes y estimulantes de mi vida”, reveló.
Más allá del desafío personal de convertirse en astronauta, García Alonso tiene claro cuál es su objetivo principal: utilizar el espacio como una herramienta para impulsar avances médicos. “Mi objetivo es participar en misiones espaciales relacionadas con la investigación y, a poder ser, con biomedicina, fisiología, medicina y cáncer”, señaló.
Y agregó: “Sería un privilegio poder contribuir con una misión espacial a mejorar posibles medicamentos, dar nuevas perspectivas y entender nuevas vulnerabilidades de las células tumorales. Ese sería para mí el sueño”.
La charla en Rosario
Sara García Alonso se presentará el próximo 17 de junio a las 12:30 en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura, ubicado en la Ciudad Universitaria de Rosario.
La conferencia, titulada “Romper la gravedad”, estará abierta al público general y buscará acercar el mundo de la exploración espacial a personas de todas las edades. “Todo el mundo es bienvenido. Toda aquella persona que sienta curiosidad por entender cómo es la vida y la ciencia espacial, que se apunte a este evento”, concluyó.
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