
El oficialismo dejó caer este jueves la sesión convocada en el Senado y evitó así que se tratara la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la fuerte discusión política que se esperaba en torno a su interpelación y a una eventual moción de censura. La jugada de La Libertad Avanza quedó expuesta cuando sus senadores bajaron al recinto, pero optaron por no sentarse en sus bancas, impidiendo alcanzar el quórum necesario para iniciar el debate.
Con 25 presentes registrados, todos pertenecientes a bloques dialoguistas y aliados circunstanciales del oficialismo, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, dio por caída la sesión a las 11.31, luego de cumplirse el tiempo reglamentario de espera sin reunir el número mínimo de legisladores sentados en sus escaños.
La escena en el recinto dejó en evidencia la decisión política del oficialismo de bloquear el tratamiento del tema. Si bien los senadores libertarios se encontraban dentro del recinto, permanecieron de pie y no ocuparon sus bancas. Según trascendió, la definición se tomó luego de una orden de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que se hizo presente en el Congreso y pidió a los legisladores no dar quórum.
De esa manera, el oficialismo logró evitar una sesión que amenazaba con convertirse en un foco de desgaste para el Gobierno nacional. En el temario figuraba la situación de Manuel Adorni, sobre quien la oposición pretendía abrir una discusión parlamentaria que podía derivar en una interpelación formal e incluso en una moción de censura, en un contexto de creciente tensión política.
El peronismo, por su parte, ni siquiera se asomó al recinto. La principal bancada opositora resolvió no bajar a dar número en una sesión convocada por el oficialismo, una postura que ya había adoptado en otras oportunidades. De todos modos, desde ese espacio dejaron en claro que, aunque estaban dispuestos a debatir la situación de Adorni, rechazaban de plano otro de los proyectos incluidos en el orden del día: la iniciativa sobre inviolabilidad de la propiedad privada.
La caída de la sesión volvió a mostrar la fragilidad del oficialismo en el Senado y la complejidad de sostener la agenda parlamentaria sin acuerdos sólidos con otros bloques. También dejó al descubierto una estrategia cada vez más habitual en el Congreso: evitar el costo político de una derrota o de un debate incómodo mediante la falta de quórum, incluso cuando la convocatoria parte del propio oficialismo.
Así, el caso de Manuel Adorni quedó, al menos por ahora, fuera del recinto. Pero la tensión política alrededor del jefe de Gabinete sigue abierta y promete volver a colarse en la agenda parlamentaria en las próximas semanas.
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