
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en las últimas horas luego de una dura advertencia del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien aseguró que Washington está preparado para retomar las acciones militares si no hay avances en las negociaciones de paz.
“Estamos listos para actuar a la orden de nuestro Presidente y con solo presionar un botón”, afirmó Hegseth durante una conferencia de prensa, en referencia a Donald Trump. Sus declaraciones se producen en un contexto de estancamiento en el diálogo entre ambas potencias, tras el alto el fuego acordado el pasado 8 de abril.
El funcionario, considerado uno de los sectores más duros dentro del Gobierno, instó a Teherán a “elegir sabiamente” y advirtió que el poder militar de Estados Unidos supera ampliamente al de su rival. “Los estamos vigilando. No es una lucha justa”, lanzó, en un mensaje directo a la cúpula iraní.
Además, sostuvo que mientras Estados Unidos refuerza su capacidad militar, Irán enfrenta limitaciones para reponer su armamento. “Nos estamos fortaleciendo cada vez más. Ustedes están desenterrando sus lanzadores y misiles restantes sin posibilidad de reemplazarlos”, afirmó.
En paralelo, según trascendió, Washington evalúa el envío de unos 10.000 efectivos adicionales a la zona del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de petróleo y epicentro de la disputa.
El conflicto entre ambos países se intensificó tras los ataques del 28 de febrero, cuando fuerzas de Estados Unidos e Israel bombardearon territorio iraní y provocaron la muerte del líder supremo Ali Khamenei. La respuesta de Teherán incluyó ofensivas con drones y misiles, además del cierre del estratégico paso marítimo.
Si bien el 8 de abril se alcanzó una tregua de 15 días que permitió iniciar negociaciones en Islamabad, Pakistán, las conversaciones fracasaron rápidamente. Como consecuencia, Estados Unidos avanzó con un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, frenando el tránsito de buques hacia y desde puertos iraníes.
En este escenario, la posibilidad de una reanudación del conflicto armado vuelve a estar sobre la mesa, mientras la comunidad internacional sigue de cerca una crisis que podría tener impacto global en la seguridad y la economía.
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