
Representantes de Líbano e Israel volvieron a sentarse este martes en una mesa de negociación en Roma, en una nueva instancia de diálogo impulsada por Estados Unidos para intentar reducir la tensión en la frontera común. El principal objetivo de las conversaciones es avanzar con un retiro escalonado de las tropas israelíes del sur libanés y consolidar un esquema de seguridad que evite una nueva escalada del conflicto.
La reunión forma parte de un proceso diplomático iniciado meses atrás y contempla un mecanismo por etapas. La propuesta prevé que Israel abandone gradualmente las zonas bajo su control mientras el ejército libanés despliega efectivos para asumir la seguridad en esos sectores, comenzando por áreas de prueba conocidas como “zonas piloto”.
Hezbollah vuelve a rechazar el plan
Uno de los principales obstáculos continúa siendo la postura de Hezbollah, que volvió a manifestarse en contra del acuerdo. Su líder, Naim Qassem, cuestionó las negociaciones con Israel y sostuvo que ese camino solo traerá nuevas concesiones para el Líbano.
El entendimiento promovido por Washington también contempla el desarme del grupo chiita y la resolución de distintos conflictos pendientes sobre la frontera, puntos que generan fuertes diferencias dentro del escenario político libanés.
Desde Italia, el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, pidió que ambas delegaciones mantengan una actitud de diálogo para avanzar hacia una solución estable, mientras que funcionarios estadounidenses insistieron en que el proceso debe desarrollarse de manera gradual para garantizar la seguridad de la población.
Aunque la violencia disminuyó en comparación con los meses más intensos del conflicto, en el sur del Líbano todavía se registran ataques aislados y operaciones militares. Por ese motivo, el resultado de estas negociaciones será clave para determinar si ambas partes logran sostener el proceso de desescalada y avanzar hacia un acuerdo de seguridad de mayor alcance.
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