
La incesante ola de violencia que azota a Haití ha cobrado una nueva víctima de alto perfil político. Ecclésiaste Télémaque, jefe de gabinete del Ministerio de Educación, fue secuestrado por grupos armados en Puerto Príncipe, evidenciando una vez más el control que ejercen las mafias sobre la capital del país caribeño.
El rapto ocurrió la noche del jueves en el distrito de Delmas 31, cuando el funcionario regresaba a su hogar. Hasta el momento, ni la Policía Nacional ni el Gobierno haitiano han emitido un pronunciamiento oficial. Sin embargo, el hecho fue confirmado tanto por los familiares de la víctima como por fuentes internas del propio ministerio, quienes lamentaron su desaparición tras haber compartido con él su última jornada laboral en la oficina.
El gobierno en la mira de las pandillas

El caso de Télémaque no es un hecho aislado. La crisis de seguridad también mantiene en vilo al Ministerio de Defensa tras el secuestro de su jefe de gabinete e inspector jefe de la Policía Nacional, James Boyard. El funcionario fue capturado junto a su familia el pasado 11 de junio y sigue en paradero desconocido. Las autoridades sospechan que este hecho fue perpetrado por la banda criminal “Ti Bwa”, liderada por Christ-Roi Chéry, alias ‘Chrisla’.
Un panorama de seguridad catastrófico
Desde el asesinato del expresidente Jovenel Moise en 2021, las bandas criminales han consolidado su poder territorial en el país, desatando una espiral de violencia sin precedentes.
Las cifras son alarmantes. Según informes recientes de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), tan solo durante el primer trimestre de 2026, la violencia armada ha dejado un saldo trágico de 1.642 muertos y 745 heridos. Episodios como la matanza ocurrida a finales de marzo en la región de la Baja Artibonite —donde 83 personas fueron asesinadas en apenas 72 horas— reflejan la gravedad extrema de la crisis institucional y de seguridad que atraviesa la nación.
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