
Ucrania llevó adelante una de las ofensivas más importantes desde el inicio de la guerra al lanzar un ataque masivo con drones sobre territorio ruso que alcanzó objetivos estratégicos en Moscú, provocó incendios en instalaciones energéticas y obligó a suspender operaciones aéreas en distintos puntos del país.
El principal blanco de la ofensiva fue la refinería de petróleo MNPZ, ubicada en el distrito de Kapotnia, al sur de la capital rusa. Se trata de una de las plantas más importantes para el abastecimiento de combustible de Moscú y ya había sido alcanzada días atrás por otro ataque ucraniano.
Las imágenes difundidas tras el bombardeo muestran el momento exacto en que uno de los drones impacta sobre un depósito de combustible. La explosión generó una enorme bola de fuego y una potente onda expansiva que lanzó por los aires la tapa metálica de uno de los tanques de almacenamiento, una estructura de gran tamaño que quedó registrada en videos grabados por testigos desde las inmediaciones del complejo industrial.
La ofensiva obligó a activar los sistemas de defensa aérea rusos y provocó importantes interrupciones en la actividad aeroportuaria de la región de Moscú. Según las autoridades rusas, se trató de uno de los mayores ataques contra la capital desde el comienzo del conflicto.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó que varios drones lograron atravesar los anillos defensivos y alcanzar la refinería. Además, indicó que otras instalaciones de la ciudad sufrieron daños menores.
Zelenski reivindicó el ataque
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, asumió públicamente la autoría de la operación y defendió la estrategia militar desplegada por Kiev. El mandatario sostuvo que la ofensiva constituye una respuesta a los continuos ataques rusos contra ciudades e infraestructura civil de Ucrania y calificó la acción como “absolutamente justa”.

Desde Bruselas, donde participaba de reuniones con líderes europeos, Zelenski lanzó además una dura advertencia al Kremlin: “Si arde Ucrania, va a arder Moscú”. La operación también tuvo una fuerte carga política, ya que se produjo mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, encabezaba una cumbre internacional con líderes y representantes de países del sudeste asiático en la ciudad de Kazán.
Incendios y daños en infraestructura energética
Los reportes preliminares indican que el ataque provocó al menos cinco focos de incendio dentro de la refinería de Kapotnia. Las llamas y las columnas de humo pudieron observarse desde distintos puntos de Moscú y generaron una fuerte movilización de los equipos de emergencia.
La planta afectada es considerada una infraestructura crítica para el sistema energético ruso. Su importancia estratégica radica en el abastecimiento de combustibles para la capital y gran parte de la región central del país.

Analistas internacionales señalan que Ucrania intensificó durante los últimos meses sus ataques contra instalaciones petroleras, depósitos de combustible y refinerías rusas con el objetivo de afectar sectores clave de la economía y la logística militar de Moscú.
Una guerra que suma nuevos frentes
Más de cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, el conflicto continúa escalando. Mientras Rusia mantiene sus bombardeos sobre ciudades ucranianas mediante misiles y drones, Kiev apuesta cada vez más a operaciones de largo alcance contra objetivos estratégicos dentro del territorio ruso.
Los ataques sobre instalaciones energéticas representan una preocupación creciente para Moscú. Rusia continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de petróleo del mundo, pero las repetidas ofensivas ucranianas sobre refinerías y centros de procesamiento comenzaron a generar dificultades operativas y nuevas presiones sobre el sector energético.
El masivo ataque de este jueves volvió a demostrar la capacidad de Ucrania para golpear objetivos situados a cientos de kilómetros del frente de combate y marcó un nuevo capítulo en una guerra que, lejos de acercarse a una resolución, sigue ampliando su alcance y complejidad.
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