
El nacimiento de David, el bebé de una mujer de 62 años que logró convertirse en madre mediante un tratamiento de fertilización asistida, generó repercusión en todo el país. Detrás del procedimiento estuvo el médico rosarino Matías Colabianchi, especialista en medicina reproductiva, quien contó en diálogo con Los Secuaces por qué decidió aceptar el desafío.
Según relató, su primera respuesta a Mabel, oriunda de San Nicolás, fue negativa debido a su edad. Sin embargo, luego de conocer su historia y realizarle distintos estudios, cambió de postura.
“Yo me corrí de la ética profesional y me puse en la parte más humana”, explicó. “Verla a ella, una mujer muy sana de mente y de cuerpo y con mucho amor para dar, me hizo decir: no la voy a juzgar”.
Cómo fue el tratamiento
Colabianchi explicó que Mabel no utilizó sus propios óvulos. El procedimiento se realizó mediante embriodonación, con óvulos y semen de donantes. Además, el embrión fue sometido a un test genético preimplantacional antes de ser transferido.
El especialista destacó que la paciente respondió de manera excepcional a la preparación endometrial, que duró 27 días, y que finalmente logró un embarazo tras una única transferencia.
Sin embargo, aclaró que transferir un embrión no garantiza su implantación. “Puedo transferir un embrión euploide, tener un endometrio perfecto y puede no implantar”, explicó.
También remarcó que un embarazo a los 62 años implica mayores riesgos, entre ellos diabetes gestacional, bajo peso al nacer y retardo del crecimiento intrauterino. Por eso, aseguró que evaluó exhaustivamente el estado de salud de Mabel antes de avanzar.
El impacto del caso
El nacimiento de David también provocó una enorme repercusión en las redes sociales del médico. “El día que nació David me agregaron 5.000 personas”, contó Colabianchi, quien recibió miles de mensajes, especialmente de mujeres de entre 40 y 50 años que encontraron esperanza en la historia.
No obstante, fue enfático al remarcar que el caso de Mabel es excepcional y difícilmente se repita de la misma manera.
“Lo que evalué fue que realmente iba a ser como fue: un tratamiento muy fácil de llevar, con muy buena respuesta, una transferencia única positiva y un bebé de 37 semanas pesando casi tres kilos”, sostuvo.
La maternidad después de los 35
El médico también habló sobre el cambio social que llevó a muchas mujeres a postergar la maternidad por estudios, carreras, viajes y proyectos personales.
“La biología es la misma que hace 50 años, pero la cabeza, la mente y el alma ya no”, señaló.
En ese sentido, recomendó que las mujeres que quieran postergar la maternidad conozcan su estado reproductivo y consideren la posibilidad de preservar sus óvulos, especialmente antes de los 35 años.
Además, cuestionó la diferencia con la que la sociedad juzga a mujeres y hombres que son padres a edades avanzadas y defendió que la discusión sobre casos como el de Mabel se centre principalmente en los riesgos médicos y no en cuestiones sociales.
Finalmente, Colabianchi recordó a su padre, el reconocido especialista rosarino Julio Colabianchi, y destacó la importancia de la contención durante los tratamientos de fertilidad: “La incertidumbre mata al ser humano. Si vos vas explicando qué puede pasar, la persona ya tiene otra información y encara el proceso distinto”.
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