Hay carreras que duran unos minutos. Y hay otras que empiezan mucho antes de que el atleta se pare en la línea de largada. La de Micaela Levaggi comenzó en una pista municipal de Mar del Plata, porque era gratuita, y este jueves encontró uno de sus capítulos más importantes en Santa Fe.
En 2011, cuando tenía 13 años, Micaela quería hacer algún deporte, pero en su familia eran cinco hermanos y no era sencillo llevar a cada uno a una actividad diferente. La oportunidad apareció en la Escuelita de Atletismo del EMDER, donde no había que pagar una cuota ni llevar equipamiento especial. Llegó prácticamente sin saber qué era aquello y preguntó por el profesor. Le dijeron que esperara a un hombre alto, pelado y morocho. Era Leonardo Malgor, quien todavía hoy continúa siendo su entrenador.

Aquella decisión terminó cambiándole la vida. Levaggi pasó de esa pista municipal a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing 2014, a una medalla de bronce en los 1.500 metros de Cochabamba 2018 y a los Juegos Suramericanos de Asunción 2022, donde terminó cuarta en los 5.000 metros.
Pero el camino hacia la madurez deportiva estuvo lejos de ser lineal. En 2019, sufrió una lesión de rodilla, en 2020 apareció la pandemia y luego llegaron nuevos problemas físicos: una lesión en el tendón de Aquiles en 2023 y una fascitis plantar en 2024. Cada recuperación significaba volver a entrenar, recuperar confianza y empezar prácticamente desde el principio. En algún momento, incluso llegó a preguntarse si valía la pena continuar.
“Ya no quería saber más nada porque era lesionarme cada año y volver a empezar de cero”, contó sobre aquel período. Pero hubo una persona que volvió a empujarla hacia adelante: Malgor, su entrenador. Cuando Micaela todavía estaba intentando recuperar su carrera, el entrenador le planteó un proyecto de cuatro años con un objetivo enorme: Los Ángeles 2028. Ella misma reconoció que, en ese momento, pensó que su entrenador estaba un poco loco.
La reconstrucción no fue solamente física. Levaggi comenzó a entender que no todo podía atribuirse a la mala suerte y que también debía modificar aspectos de su preparación. Esa transformación coincidió con una recuperación deportiva que volvió a ponerla en los primeros planos. En 2024 sorprendió en la Media Maratón de Buenos Aires: marcó 1h13m36s, mejoró casi cuatro minutos su registro anterior en la distancia y se consagró campeona argentina.
Después llegaron nuevos resultados, récords y títulos. En 2025 fue campeona sudamericana de 1.500 metros y estableció marcas argentinas en distintas distancias. En 2026, además, consiguió en Medellín el oro en los 3.000 metros con obstáculos, resultado que le permitió obtener la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2027, y fue plata en los 1.500.
Pero incluso cuando los resultados comenzaron a aparecer, hubo otro obstáculo que no estaba dentro de una pista: el dinero necesario para competir. En mayo de este año Levaggi lanzó una rifa solidaria para poder afrontar los gastos del Iberoamericano de Lima, el Panamericano de Medellín y una posterior gira europea. La atleta necesitaba reunir recursos para continuar con una temporada internacional que, de otra manera, resultaba muy difícil de sostener.
“Sabemos cómo está todo, pero estoy en mi mejor momento deportivo, y a unos días de competir en Campeonato Iberoamericano, me toca pedirles ayuda para seguir representando al país. Todo lo recaudado será para cubrir los gastos hacia el Panamericano, y poder usar las tres preparaciones en altitud de este año para buscar romper nuevamente mis marcas en Europa”, explicó en sus redes.

Pronto llegó Santa Fe 2026. El miércoles, en el renovado CARD Pedro Candioti, Levaggi disputó los 1.500 metros. No fue una victoria sencilla. Durante buena parte de la carrera permaneció dentro del grupo y esperó su momento. Cuando faltaban alrededor de 100 metros parecía que la chilena Laura Acuña tenía la victoria encaminada, pero la argentina encontró una última aceleración espectacular, avanzó posiciones y terminó cruzando primera con 4:22.43. Acuña fue segunda con 4:23.22 y la brasileña Tatiane Da Silva, tercera con 4:23.42.
Era su primer oro en unos Juegos Suramericanos. Y apenas había empezado.
Menos de 24 horas después, este jueves, Levaggi volvió a ponerse el dorsal. Esta vez fueron 5.000 metros y una carrera completamente diferente: paciencia, estrategia y una definición reservada para los últimos metros. La marplatense se mantuvo cerca de las líderes durante buena parte del recorrido y esperó hasta la última vuelta para lanzar el ataque.
El cierre fue demoledor. Levaggi completó los últimos 400 metros en 1:05.73, el mejor sprint final de todas las participantes, y cruzó la meta en 15:48.73 para conquistar su segundo oro consecutivo. La peruana Lizaida Valdivia fue plata con 15:53.97 y la ecuatoriana Carmen Alder completó el podio con 15:54.23.

Así, aquella chica que llegó a una pista municipal porque allí no tenía que pagar una cuota, la atleta que tuvo que reconstruirse después de varias lesiones y que este mismo año necesitó una rifa para poder viajar, ahora tiene dos medallas doradas de los Juegos Suramericanos.
Y hay algo más: su historia en Santa Fe todavía no terminó. Este viernes 25 de septiembre, Levaggi volverá a competir en el 3.000 metros con obstáculos, una especialidad en la que ya consiguió el oro en el Panamericano de Medellín y la clasificación para Lima 2027.
Después de tantos años de volver a empezar, Micaela Levaggi llegó a Santa Fe para correr tres carreras. Ya disputó dos y ganó las dos. La pista que alguna vez fue el comienzo de una historia difícil hoy es el escenario de una atleta que aprendió, una y otra vez, a volver a levantarse.

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