
La delegación uruguaya llegó a los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con entusiasmo, ilusión y una preparación que había comenzado tiempo atrás. Así lo explicó Rodolfo Aníbal Collazo Tourín, jefe de Misión de Uruguay, quien resaltó el compromiso de los atletas y la expectativa que generaban la Villa Suramericana y las instalaciones deportivas.
“Los atletas están un poco ansiosos y contentos por estar acá”, contó. Para el dirigente, la renovación y construcción de escenarios deportivos en la provincia despertó una expectativa especial: “Genera ilusión de tener instalaciones de primer mundo acá en Suramérica”.
Una delegación unida
Uruguay presentó una delegación que, aunque no era de las más numerosas, tenía como una de sus principales fortalezas la unión entre sus integrantes. Collazo Tourín señaló que convivían deportistas que daban sus primeros pasos en categorías mayores con otros de trayectoria internacional.
Entre los nombres y disciplinas a seguir mencionó al waterpolo femenino, que comenzaba una nueva etapa, además de los atletas de vela, la abanderada del hockey femenino y representantes del atletismo con experiencia en competencias Suramericanas y otros eventos internacionales.
“Somos una delegación que está muy unida y creo que esa es nuestra fortaleza”, resumió el jefe de Misión, al poner en valor el acompañamiento entre atletas, entrenadores y dirigentes durante la competencia.
Un crecimiento que se construye en la región
Al analizar el presente del deporte sudamericano, Collazo Tourín destacó el desarrollo de distintos países y el impacto que tuvieron los grandes eventos en la mejora de la infraestructura. Mencionó las obras realizadas en Paraguay para los Juegos de Asunción, el crecimiento de Argentina, la preparación de Perú para Lima y el legado de los Juegos Panamericanos en Chile.
Para Uruguay, ese proceso representó una oportunidad concreta de competir en escenarios de calidad sin necesidad de trasladarse siempre a otros continentes. “Tenemos lugares muy buenos para poder competir acá cerca”, explicó, y remarcó que el intercambio deportivo y cultural también se encontraba en los países vecinos.
Un legado que queda para la sociedad
El jefe de Misión uruguayo valoró especialmente la inversión realizada por la provincia de Santa Fe en Rosario, Rafaela y la capital provincial. Según expresó, las obras no solo acompañaron la realización de los Juegos, sino que también quedaron vinculadas al desarrollo de las ciudades y al acceso futuro de la sociedad al deporte.
“Es una inversión que queda dentro del país, dentro de las ciudades”, señaló. En ese sentido, destacó la Villa Suramericana, las mejoras urbanas y los escenarios construidos o renovados para recibir a las delegaciones.
Entre los espacios que más le llamaron la atención mencionó el velódromo de Rafaela, al que calificó como “de primer mundo”. Para Uruguay, la cercanía geográfica convirtió a Santa Fe en una oportunidad especialmente valiosa: instalaciones de alto nivel, intercambio regional y un legado deportivo al alcance de los países sudamericanos.
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