
La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no participar de la misa en la Basílica de Luján en homenaje al primer aniversario de la muerte del Papa Francisco y optó por asistir a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.
En declaraciones televisivas, explicó que su ausencia en el acto oficial se debió a la presencia de dirigentes políticos. “Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios”, sostuvo.
Villarruel cuestionó la ceremonia realizada en Luján al señalar que estuvo “politizada” y afirmó que allí se reunió “lo peor de la casta política”. En ese sentido, remarcó que prefirió participar de una misa en otro ámbito, en línea con sus convicciones personales.
“Era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas”, expresó.
En la celebración de Luján participaron distintos referentes políticos, entre ellos el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem y el presidente provisional del Senado Bartolomé Abdala.
También estuvieron presentes el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el senador Eduardo de Pedro y varios intendentes del conurbano.
“Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos”, insistió la vicepresidenta.
Con el presidente Javier Milei de gira en Israel, Villarruel se encontraba a cargo del Poder Ejecutivo, por lo que se esperaba su presencia en el homenaje oficial. Sin embargo, optó por tomar distancia del acto y participar de una ceremonia alternativa.
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