
El financista rosarino Mauro Esqueff fue condenado a cuatro años de prisión efectiva tras ser hallado culpable de 64 estafas que perjudicaron a sus inversores por un total de 1.341.882 dólares. El empresario se encuentra detenido de manera preventiva en la cárcel de Piñero desde diciembre de 2024, por lo que deberá continuar en el penal para cumplir los dos años restantes de su condena.
La resolución se logró mediante la figura del juicio abreviado, alcanzado tras un acuerdo entre la fiscal María de los Ángeles Granato, la defensa del acusado y las propias víctimas. Este procedimiento fue homologado este jueves por la jueza Paula Álvarez en una audiencia llevada a cabo en el Centro de Justicia Penal.
Detalles de los delitos y el resarcimiento económico
Además de las estafas reiteradas, Esqueff fue condenado por delitos como estelionato (la venta de bienes ajenos o comprometidos como si fueran de su propiedad) y falsificación de documentos privados. El perjuicio económico específico por las estafas alcanzó los 825.321 dólares, a los que se le sumaron otros 516.561 dólares derivados de los demás delitos, consolidando el desfalco total.
Como parte del fallo, la justicia ordenó el decomiso y la subasta de los bienes del financista, entre los que se incluyen una propiedad y un fondo de comercio. Los fondos obtenidos se destinarán a las víctimas, aunque los cálculos preliminares indican que será una compensación mínima: se estima que solo se logrará recuperar un 10% del capital original para repartir entre los denunciantes.
“Si bien el fallo no tiene un sabor a Justicia para las víctimas, es el fruto de una ardua y trabajosa investigación y es un buen resultado porque en estos casos es muy difícil recuperar el capital desapoderado”, señaló Marcos Peiretti, abogado representante de un grupo de los damnificados.
La fachada del Grupo GEMAS: cómo captaba a sus víctimas
Preventiva para Esqueff, el falso financista rosarino que estafó a más de 40 personas
La condena actual es el desenlace de una investigación que detalló el esquema piramidal que Esqueff sostuvo desde abril de 2021. Para engañar a sus víctimas, el imputado se presentaba como Asesor Financiero y Comercial del “Grupo Inversor GEMAS”, una supuesta firma dedicada a la venta de joyas y accesorios.
Para darle solidez a su engaño, contaba con presencia física estratégica en el centro de Rosario: tuvo locales en calle Maipú al 2400, luego en Rioja al 900, y hasta una casa de té bajo el nombre comercial “Gemas” en calle Pte. Roca al 100. Era en el comercio de calle Rioja donde recibía a sus víctimas en una oficina privada, un espacio donde manejaba efectivo y construía una apariencia de solvencia económica.
El modus operandi consistía en ofrecer contratos de inversión exigiendo aportes en dólares billete, prometiendo rendimientos anuales extraordinarios que oscilaban entre el 86% y el 122%. Aseguraba que los fondos se inyectaban en importaciones, bienes raíces, agro y licitaciones, negocios que resultaron ser inexistentes.
Cuando la cadena de pagos comenzó a complicarse, el financista ajustó su estrategia: empezó a ofrecer un “fondo de custodia a 8, 10 o 15 días” con intereses altísimos para obtener ingresos rápidos y tapar los vencimientos de los primeros inversores. El dinero recaudado nunca se invirtió; una parte se destinaba a pagar los intereses iniciales para sostener la fachada, mientras que otra gran porción fue utilizada para la adquisición de diversas propiedades para su beneficio personal.
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