
Lucas Gámez, un nene argentino de 8 años, continúa desaparecido desde el miércoles pasado, cuando quedó atrapado entre los escombros de un edificio que colapsó en La Guaira, una de las zonas más afectadas por los terremotos que sacudieron a Venezuela. Desde entonces, equipos de rescate, familiares y voluntarios trabajan sin descanso para encontrarlo con vida, mientras sus padres piden la incorporación de más personal y maquinaria pesada para agilizar la remoción de los restos de la estructura.
El menor había viajado a la playa junto a sus tíos y regresó al edificio donde se alojaban poco antes de que dos fuertes movimientos sísmicos provocaran el derrumbe. Sus padres, Marcos Gámez y Blanca Martínez, ambos venezolanos que vivieron varios años en la Argentina, participan activamente del operativo de búsqueda.
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, registrados el 24 de junio, dejaron hasta el momento 1.719 muertos, 5.034 heridos y 15.866 damnificados, según cifras oficiales. El balance anterior hablaba de 1.450 fallecidos y 3.150 heridos, aunque la ONG Provea cuestionó esos datos y pidió la intervención de organismos independientes para verificar el número de víctimas.
Los trabajos de rescate continúan de manera ininterrumpida en el edificio donde quedó atrapado Lucas. Su padre aseguró que aún mantienen la esperanza de encontrarlo con vida. “Por ahora no hemos tenido ningún contacto. Hace dos días hizo la intención de comunicarse, sabemos que por el calor y la deshidratación debe estar muy apagado. Estamos liberando la zona de escombros con una grúa”, contó Marcos Gámez.
El hombre explicó que la contextura física de su hijo alimenta las esperanzas de que haya quedado resguardado en un pequeño espacio entre los escombros. “Es un chico delgado”, señaló, al tiempo que pidió la colaboración del Ejército argentino para reforzar las tareas de búsqueda.
La reconstrucción de lo ocurrido fue posible gracias al testimonio de un vecino que coincidió con Lucas y su tío en el ascensor del edificio.
Según relató Marcos, ambos utilizaron el ascensor destinado a los pisos impares porque el otro estaba fuera de servicio. Descendieron en el tercer piso y debían bajar por la escalera hasta el segundo, donde se encontraba el departamento. El vecino continuó viaje hasta el séptimo piso.
“Apenas llega al 7, se viene el colapso”, explicó el padre. Luego agregó: “Nuestra duda es si Lucas logró llegar al departamento del piso 2 o si quedó entre las escaleras y el pasillo”.
Durante la mañana del lunes se vivió un momento de enorme expectativa cuando un grupo de rescatistas suizos creyó haber localizado al niño. Sin embargo, la persona encontrada era un adulto. Pese al golpe anímico, Marcos aseguró que el operativo no se detendrá. “No hay tiempo para lamentarse, hay que seguir”, sostuvo.
La historia tomó mayor repercusión luego de que Blanca Martínez difundiera un video en redes sociales solicitando ayuda para continuar con la búsqueda.
La mujer explicó que pasó toda la noche junto a familiares, voluntarios y rescatistas trabajando en el edificio y pidió sumar más personas para retirar los escombros. “Se está necesitando mano de obra para sacar escombros. Hasta la una de la mañana estuvimos con la gente del colegio Los Arcos, el colegio de mi hijo. Quiero agradecerles infinito porque se han portado muy bien, pero necesitamos más gente que ayude, mano de obra masculina, maquinaria… Hay que traspasar unos muros”, manifestó.
Además, aseguró que Lucas no sería el único menor atrapado bajo los restos del edificio. “Escuchamos sonidos, escuchamos quejidos de Lucas y también escuchamos los sonidos de un bebé de un año y medio que se llama Santiago”, afirmó.
Finalmente, extendió el pedido de ayuda a todas las familias que atraviesan la misma tragedia. “Sé que hay mucha gente pendiente del caso de Lucas, pero repito: no es el único. Hay muchas mamás y papás esperando ver a sus hijos con vida y también a sus familiares. Les pedimos colaboración”, concluyó.

Comentarios