
Argentina puso en marcha un operativo de asistencia humanitaria hacia Venezuela después de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el miércoles 24 de junio de 2026 y que dejaron, según el último balance oficial de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, 164 muertos y 971 heridos. La medida incluyó la apertura de canales de comunicación directa entre ambas cancillerías, en un gesto que implicó retomar el diálogo político entre ambos gobiernos luego de años de vínculos diplomáticos prácticamente interrumpidos.
El Gobierno argentino, encabezado por el presidente Javier Milei, expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y manifestó su disposición a colaborar con la emergencia. Desde la Oficina del Presidente señalaron que la ayuda se coordinará con organismos internacionales y se activará en función de las necesidades sobre el terreno, priorizando la asistencia humanitaria y el apoyo a ciudadanos argentinos afectados por el desastre.
El canciller Pablo Quirno confirmó que la decisión fue instruida directamente por el presidente y que existe comunicación permanente con las autoridades venezolanas. “Estamos en contacto permanente dándole información al presidente. Dejamos todo de lado y estamos hablando directamente con la Cancillería”, aseguró, destacando que el intercambio diplomático se reanudó específicamente para coordinar la respuesta ante la catástrofe.
La situación tiene una complejidad adicional: Argentina no cuenta actualmente con representación diplomática en Caracas, lo que obligó a implementar mecanismos alternativos para la asistencia consular. Ante ese escenario, la Cancillería habilitó líneas telefónicas y correos electrónicos de emergencia para ciudadanos argentinos en Venezuela, en un intento de cubrir el vacío institucional mientras se desarrolla la crisis.
En paralelo, el Gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y zonas de desastre en áreas severamente afectadas, especialmente en La Guaira y distintos sectores de Caracas. Allí se registraron derrumbes de edificios, cortes de servicios esenciales y daños estructurales generalizados que mantienen en alerta a las autoridades locales.
Las tareas de rescate continúan de manera ininterrumpida, con equipos de bomberos, Protección Civil, fuerzas de seguridad y voluntarios trabajando entre escombros en busca de sobrevivientes. En varias zonas de la capital venezolana se reportaron colapsos parciales y totales de edificios, lo que dificulta el acceso a los equipos de emergencia y obliga a utilizar maquinaria pesada en algunos sectores.
El aeropuerto internacional de Maiquetía permanece cerrado por los daños en su infraestructura, mientras que las réplicas sísmicas siguen generando preocupación entre la población y complicando las tareas de evacuación y asistencia. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas informó múltiples réplicas de distinta intensidad en las horas posteriores al evento principal.
Entre los casos más sensibles se encuentra el del futbolista argentino Lucas Trejo, quien denunció públicamente la desaparición de su familia tras el derrumbe de un edificio en Playa Grande, en el estado de La Guaira. Su situación se convirtió en uno de los casos más visibles del impacto del sismo entre ciudadanos extranjeros.
Mientras avanzan los operativos de rescate y la asistencia internacional comienza a organizarse, las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría modificarse en las próximas horas a medida que se accede a zonas todavía inestables o de difícil acceso.
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