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Cartelera

Cinco estrenos llegan a Rosario este juves

Peretti, Mark Whalberg, una coreana, una italiana, una de terror son las propuestas nuevas que llegan este segundo jueves del mes a las salas de Rosario.

Del director de Ten cuidado a quién llamas / Host (2020) y Boogeyman: Tu miedo es real (2023) filmó esta transposición de Hay algo malo en casa / Incidents Around the House, novela de Josh Malerman publicada en 2024, que contó con producción de James Wan (Blumhouse-Atomic Monster), llega “Madre siniestra”. A 13 años de su promisoria ópera prima, De martes a martes, que fue multipremiada en la edición de 2012, Triviño volvió en 2025 a la sección principal del Festival de Mar del Plata con un también valioso segundo largometraje, que ganó el premio ACCA de los cronistas cinematográficos, llega con “La Casa”. También aterrizan “A Cualquier Precio”, “Hope, el primer impacto” y “La vida es así” son los nuevos filmes que llegan a las salas de la ciudad. Aquí como siempre una selección de reseñas para elegir que ir a ver al cine. Porque el cine se ve en el cine.

“Madre siniestra”

“Madre hay una sola”, reza el dicho popular, pero en el caso de Bela (Arabella Olivia Clark), una encantadora niña rubia de 8 años, eso no es cierto, ya que al abrir el armario de su habitación suele aparecer esa entidad siniestra a la que alude el título y que en principio adquiere la forma de su mamá.

Bela vive con Russ (Jay Duplass), un padre desganado, con escasa iniciativa y bastante conformista, y con su hiperactiva madre Ursula (Jessica Chastain), quienes conforman una pareja claramente en crisis (no tardaremos en darnos cuenta de que ella mantiene una relación extramatrimonial). Mientras la pequeña intenta transitar esa precaria e inestable situación y adaptarse a las vicisitudes de una reciente mudanza, deberá lidiar con esa cada vez más asidua e inquietante presencia sobrenatural que quiere seducirla con diferentes estrategias para apoderarse de ella (ingresar en su corazón es la propuesta).

El recurso de una chica desatendida por los mayores que entra en contacto con fuerzas aterradoras es a esta altura casi un cliché, un lugar común dentro del género de terror y, por eso, Rob Savage estaba obligado a darle alguna vuelta de tuerca (o varias), pero lo más frustrante de Madre siniestra es que nunca se desvía de un desarrollo demasiado atado a las fórmulas, los golpes de efecto, el imperio del jumpscare y un festival de efectos visuales que transforman la experiencia artesanal en otra tan digital como artificiosa.

Los personajes son bastante estereotipados por lo que incluso buenos intérpretes como los aquí reunidos poco pueden hacer para elevarlos por encima de la evidente medianía del material. Quizá lo más provocador de Madre siniestra sea la mirada desencantada y por momentos despiadada a la institución familiar, al matrimonio y a la maternidad (el remate con The Great Pretender, clásico tema originalmente interpretado por The Platters, es una suerte de declaración de principios), pero no alcanza a compensar la mediocridad de un film de terror demasiado convencional para los antecedentes de Savage como director, de Wan como productor y del sello Blumhouse-Atomic Monster como ineludible referencia del género.

DIEGO BATLLE. Otros Cines.

En Las Tipas, Cinemark, Cinépolis, Monumental y Del Centro.

“La casa”

Trece años le llevó al realizador Gustavo Triviño filmar su segunda  película luego de la muy recomendable De martes a martes. Estrenada en la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata de 2012, fusionaba características reconocibles del por entonces vigente Nuevo Cine Argentino (el tono seco, un protagonista impenetrable, conflictos internalizados) con ciertos elementos del policial negro que asomaban a partir de un hecho de violencia que partía el relato en dos.

La casa, que también representa a la Argentina en la sección principal del evento costero, se caracteriza por una aproximación a priori más clásica al descenso a los infiernos de la desocupación de su protagonista, quien también vivenciará una situación violenta de consecuencias impredecibles.

“Esto es una empresa”, le dice su superior a Hugo (Diego Peretti, quien también presentó en Mar del Plata 2025 su ópera prima como realizador, La muerte de un comediante, en la Competencia Argentina) cuando le confirme que los rumores que circulan entre los empleados son ciertos: la inminente compra de la empresa por parte de capitales chinos es con 590 de los 600 empleados adentro. ¿Quiénes son los diez que quedarán en la calle? Los del área de Administración a cargo de la gerencia ocupada por él. Romperle la nariz de un cabezazo a su jefe no parece la mejor reacción si aspiraba, al menos, a cobrar una indemnización.

Lo cierto es que Hugo queda sin trabajo ni ahorros con 57 años. Varias entrevistas laborales saldrán mal (por reacciones de Hugo en muchos casos), llevándolo a una situación de desesperanza que hace que la propuesta de un amigo (Fabián Arenillas) resulte por demás tentadora: dado que vive en una casa enorme e imposible de mantener en este contexto, él conoce a un hombre (César Troncoso) cuyos contactos compran casas al 50 por ciento de su valor, pero con derecho a usufructo por parte de su dueño original hasta que muera.

Durante la primera mitad de su metraje, La casa narrará el  drama de ese hombre acorralado por sus circunstancias e invadido por la sensación de inutilidad legada por los varios rechazos laborales. A partir de la llegada del grupo inversor, sin embargo, la película abrazará un tono que mixtura la comedia negra (ver sino el uso dramático de los sandwiches de milanesa) e incómoda, con Hugo queriendo meter la nariz donde no le corresponde, y el misterio alrededor de un negocio incomprensible para él.

Sin embargo, sobre el tercio final, La casa se convierte en un muy tenso thriller -hay algo del subgénero home invasion, aunque con el punto de vista habitual invertido- en el que Hugo y su ocasional socio intentarán sacar una tajada más ventajosa del trato. Triviño se muestra hábil al momento de apretar los dientes y cambiar la piel de su película a medida que lo requiere el relato, al tiempo que Peretti se mueve con soltura en un registro poco habitual en sus trabajos. Pero quien brilla es Troncoso, un hombre que siempre, pero siempre parece saber mucho más de lo que dice.

EZEQUIEL BOETTI. Otros Cines.

En Las Tipas, Monumental y Del Centro.

“La vida es así”

La vida es así (traducción literal del título original) es uno de los más grandes éxitos recientes del cine italiano. Se mantuvo durante varias semanas al frente de las recaudaciones desde su estreno en la península, a fines de octubre de 2025, y fue vista allí por más de un millón de personas. Después de pasar hace muy poco por la Semana del Cine Italiano de Buenos Aires como una de las atracciones principales de su programación llega a las salas locales con su mezcla de pintoresquismo y crítica social.

Podría hablarse también de una toma de posición bastante elocuente que recorre todo el relato, alineada con un dilema histórico que la política italiana nunca pudo resolver: el destrato hacia el Sur, una región tradicionalmente afectada por la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo, por parte del Norte opulento e industrializado.

 

En este caso, el villano que aparece a la vista de todos está representado por la poderosa empresa de desarrollo inmobiliario que quiere construir un espacio de recreo vacacional cinco estrellas en un enclave de la bellísima Costa Esmeralda de Cerdeña con playas inmaculadas y un entorno natural que resistió cualquier avance transformador.

La película se inspira en el caso real de Ovidio Marras, un sencillo pastor que, hasta su fallecimiento en 2024 a edad muy avanzada, se resistió a la venta del terreno en el que pasó toda la vida y evitó de esa manera la construcción del resort de lujo

La película se inspira en el caso real de Ovidio Marras, un sencillo pastor que, hasta su fallecimiento en 2024 a edad muy avanzada, se resistió a la venta del terreno en el que pasó toda la vida y evitó de esa manera la construcción del resort de lujo. En esta adaptación libre, Marras se convierte en Efisio Mulas, personificado por un actor no profesional y auténtico pastor de vacas de la zona, el octogenario Giuseppe Ignazio Loi, porfiado defensor de la preservación absoluta del lugar.

El contraste queda a la vista entre una tradición llena de virtuosos rituales y la amenazante llegada del progreso, dispuesto a romper con esos rituales y privar a la gente del lugar del acceso libre a esas playas de ensueño para reservarlas solo a quienes pueden pagarlas.

En el medio están los propios lugareños, que encuentran en el proyecto inmobiliario una oportunidad única para el despegue económico en una zona muy postergada. La disputa entre ellos y el obstinado pastor queda expuesta en apariencia como una batalla entre dos tipos diferentes de egoísmo, alimentado desde Milán por una empresa inmobiliaria que no siempre está dispuesta a jugar limpio.

Pero en ningún momento se cruza la frontera que nos podría llevar a un escenario de cine político o de denuncia. Todo transcurre en un tono de fábula marcado por el costumbrismo, cierta sensación de irrealidad (tenemos por un lado autos eléctricos y por el otro una llamativa ausencia del posible impacto que un caso de este tipo podría despertar en las redes sociales) y una dimensión casi caricaturesca que le quitan gravedad a los potenciales conflictos y enfrentamientos.

Cuando algo explota lo hace “a la italiana”, de un modo exagerado y casi grotesco presentado en clave de comedia. Y siempre está abierta la puerta para la redención de quienes parecen dispuestos a cambiar una realidad que debería mantenerse en nombre de las mejores tradiciones.

Todo está aquí deliberadamente simplificado, pero ese esquematismo no impide que la trama evolucione alrededor de algunos contrapuntos muy divertidos y el buen aprovechamiento de la escenografía natural de Teulada, el atractivo rincón rural de Cerdeña donde ocurrieron los hechos reales. El elenco (incluyendo al anciano pastor, un protagonista ciertamente inesperado) se compromete con naturalidad y sin esfuerzo a la propuesta.

MARCELO STILETANO. La Nación.

En Del Centro.

 

 

“A cualquier precio”

El estreno de A cualquier precio, nuevo largometraje del cineasta Elegance Bratton, con los protagónicos de Mark Wahlberg y Yahya Abdul-Mateen II, combina drama histórico, policial y thriller de acción. Está inspirado en hechos reales ocurridos en el sur de los Estados Unidos durante la lucha por los derechos civiles de fines de los años sesenta.

En 1966, Vernon Dahmer, empresario y presidente de la sección local de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, en Mississippi, fue asesinado por miembros del Ku Klux Klan, el grupo supremacista blanco. Había dedicado su vida a los derechos civiles y se había comprometido a pagar el impuesto electoral que se cobraba a los afroamericanos para poder votar.

La película cruza ese hecho con la figura del sanguinario Gregory Scarpa, un sicario de la familia Colombo que habría colaborado clandestinamente con el FBI. Mark Wahlberg interpreta al mafioso, mientras que Yahya Abdul-Mateen II encarna a Wayne Strider, un agente ficticio creado a partir de varios funcionarios que trabajaron en la agencia federal. Juntos deben investigar el asesinato del líder y conseguir pruebas contra los responsables.

Wayne cree en las instituciones y en el debido proceso para que los crímenes contra la población negra no queden impunes, aun cuando comprueba que su placa no le garantiza respeto ante los blancos. Scarpa, en cambio, entiende la violencia como una herramienta para obtener información a cualquier precio. Así, la ficción construye una pareja de opuestos que remite al policial de compañeros, con humor mordaz, enfrentamientos y una progresiva complicidad.

El problema es que ese esquema se impone sobre la complejidad histórica y la discusión sobre el uso de la fuerza queda reducida a una fórmula un tanto elemental. El que respeta las reglas descubre que debe romperlas, y el matón, se convierte en una suerte de antihéroe casi simpático, pese a su condición de asesino.

Abdul-Mateen (de El juicio de los 7 de Chicago y la serie Watchmen) sostiene con contención a su personaje. Wahlberg (Amenaza en el aire), en cambio, apuesta por una interpretación más exagerada, apoyada en una caracterización física que llama la atención por su prótesis nasal. Ambos funcionan mejor cuando la película se concentra en el vínculo entre sus personajes que cuando pretende explicar la historia que los rodea.

En roles más pequeños se destacan Giancarlo Esposito (Breaking Bad) y David Strathairn (Buenas noches, buena suerte) como Dahmer y el agente Moore, respectivamente.

En cuanto a la dirección, no escatima crudeza a la hora de mostrar torturas, golpes, disparos y el homicidio. Pero esa decisión convive con un enfoque esquemático en el que los personajes blancos aparecen siempre como racistas brutales y villanos sin matices, mientras los negros representan la dignidad, la solidaridad o la lucidez.

A pesar de esto, hay una muy buena recreación de época, con una fotografía de gran riqueza visual que construye imágenes bellas, incluso en las situaciones más crudas.

En definitiva, la propuesta es una película eficaz como espectáculo, pero muy básica como reflexión sobre el racismo y la intolerancia que termina refugiándose en las convenciones del cine de acción.

JORGE LUIS MONTIEL. Clarín.

En Cinépolis y Monumental.

Fuente: Otros Cines, Clarín, La Nación.

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