
Un reciente estudio de la consultora Zentrix expone un escenario de creciente malestar social y desgaste en la imagen del Gobierno nacional, en un contexto atravesado por dificultades económicas y cuestionamientos vinculados a presuntos hechos de corrupción.
El director de la consultora, Claudio Montiel, analizó los datos en diálogo con el programa Antes de Todo por Radio Boing 97.3 y señaló que uno de los indicadores más relevantes es el deterioro del discurso anticasta, uno de los ejes centrales con los que el oficialismo llegó al poder.
“Cuando sumamos a quienes creen que ese discurso se debilitó o se rompió, estamos por encima del 70%. Es un golpe directo a la mística con la que el Gobierno construyó su identidad”, explicó.
Según detalló, este desgaste se profundizó en los últimos dos meses, en parte por denuncias de corrupción que resultan de fácil comprensión para la opinión pública. En ese sentido, destacó el impacto del denominado “caso Adorni”, al considerar que “es más tangible para la gente” en comparación con otros episodios.
“El problema no es solo la denuncia, sino la decisión política de sostener a funcionarios cuestionados. Eso empieza a afectar la credibilidad”, sostuvo Montiel, quien advirtió que este tipo de situaciones impactan directamente en la confianza social.
En paralelo, el informe revela un dato contundente sobre la economía doméstica: el 81,6% de los encuestados aseguró haber tenido que resignar gastos para llegar a fin de mes. Desde salidas y consumos no esenciales hasta alimentos, salud y servicios, el ajuste en la vida cotidiana es generalizado.
“El 60% de las familias dice que llega con sus ingresos solo hasta el día 20, y un 70% reconoce que necesita endeudarse. Es una situación muy delicada”, remarcó.
Sin embargo, el analista subrayó que una parte importante de la sociedad todavía sostiene una expectativa positiva: “Muchos sienten que el esfuerzo vale la pena, que hay un objetivo. El problema es cuando ese sacrificio se combina con hechos que lo contradicen”.
En ese sentido, Montiel explicó que el Gobierno estaría ingresando en una etapa crítica, similar a la que atravesaron gestiones anteriores en su tercer año, cuando la sociedad comienza a exigir resultados concretos y deja de atribuir responsabilidades a la gestión previa.
“Hasta hace unos meses predominaba la palabra ‘esperanza’. Hoy vemos que la paciencia empieza a agotarse”, afirmó.
En cuanto al escenario político, indicó que aún no hay una figura opositora claramente consolidada que capitalice el descontento. No obstante, mencionó una leve recuperación en la imagen del gobernador bonaerense Axel Kicillof, y el crecimiento de figuras como Myriam Bregman, quien registra niveles altos de imagen positiva.
De todos modos, aclaró que estos indicadores no se traducen directamente en intención de voto y que la oposición aún enfrenta el desafío de construir una alternativa sólida.
“El malestar está, pero todavía no hay un liderazgo claro que lo represente plenamente”, concluyó.
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