
El dueño de la peluquería de Recoleta, Facundo Verdini, declaró este miércoles en el juicio por el crimen de Germán Medina, asesinado de un disparo por su compañero de trabajo Abel Guzmán. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°24, el testigo reconstruyó el minuto a minuto del hecho, ocurrido el 20 de marzo, y describió cómo el agresor amenazó a todos los presentes antes de disparar. Los alegatos de la fiscalía y la querella están previstos para el 5 de mayo a las 13.30.
Según el testimonio, la jornada había comenzado con total normalidad. “Llegué a la peluquería a las 15. Saludé al equipo y fui a la oficina. Me llamó la atención que Abel se había rapado la cabeza, nunca lo había visto así”, recordó Verdini. Por la noche, varios empleados se quedaron compartiendo una cerveza, como era habitual, hasta que la situación cambió de forma abrupta.
El dueño del local relató el momento en que Guzmán sacó un arma y tomó el control de la escena. “De la nada sacó un arma y me dijo que quería hablar. Nos apuntó a todos”, contó. Luego agregó: “Nos pidió que no nos moviéramos. ‘Les voy a volar la cabeza a todos’”. En ese contexto, explicó que el agresor cerró las puertas del lugar, dejándolos sin posibilidad de escape, y comenzó a ordenar a las personas dentro del local: “Empezó a dirigirnos, parecía un criminal. Nos empezó a acomodar, fue todo muy rápido. Germán no dijo nada y pum, le disparó”.
Tras el disparo, Verdini logró esconderse en el baño y llamar a emergencias. “Mientras pensaba cómo defenderme, agarré el celular y llamé al 911. Dije ‘disparó, disparó, Abel, Abel’”, relató. Minutos después, la policía llegó al lugar. También aseguró que Guzmán había tomado previamente la llave del local y cerrado las puertas, lo que hizo que la huida fuera imposible.
Sobre el posible móvil, el testigo señaló que existían conflictos previos entre Guzmán y la víctima, principalmente por el uso de formol en el trabajo. “Le decía que no pusiera formol… Germán también le decía que no lo usara. Era muy fuerte lo que usaba”, explicó. Además, indicó que la relación entre ambos se había deteriorado en los días previos: “Estaban discutiendo, se hacían la vida imposible”. Sin embargo, reconoció: “Nunca imaginé que podía terminar así”.
En la misma audiencia también declaró Noelia Palazzo, una empleada que llevaba un mes en el lugar y que presenció el hecho. Su relato coincidió con el de Verdini: “Sacó un arma y nos dijo que nos quedáramos quietos porque nos iba a volar la cabeza”. Tras el disparo, describió: “Cuando escuché el disparo, me fui corriendo al baño porque nos iba a matar a todos”, y agregó que luego llamó al 911.
El acusado, Abel Guzmán, fue detenido tras permanecer 70 días prófugo y es juzgado con la defensa de los abogados Claudio Severino y Ricardo Sanetti, mientras que la familia de la víctima está representada por Juan Manuel Dragani. El proceso judicial avanza hacia su etapa final, con los alegatos previstos para los próximos días.
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