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Central

“Cuanto más lejos te vas, más te tenés que acordar”: ser canalla lejos de Rosario

El periodista Andrés Canepa y el músico Franco Luciani viven en Buenos Aires, pero este sábado volverán a sentir que el corazón está en Arroyito. En la previa de Central-River, hablaron sobre identidad, pertenencia y lo que significa defender los colores fuera de casa.

Foto: Farid Dumat Kelzi

Hay algo que el hincha del fútbol argentino nunca termina de explicar del todo. Algo que no entra en estadísticas, tablas ni resultados. Una sensación que se vuelve todavía más fuerte cuando se está lejos de casa, y esto les pasa principalmente a los canallas que ya no están en el Gigante.

Este sábado, mientras Central se prepara para enfrentar a River en el Monumental por una semifinal que paraliza a la ciudad, dos rosarinos que hoy viven en Buenos Aires pusieron en palabras eso que tantos sienten y pocos saben contar.

El periodista Andrés Canepa y el músico Franco Luciani hablaron con Radio Boing en la previa del partido y dejaron mucho más que opiniones futboleras o predicciones de lo que puede pasar al final del día. Dejaron un relato sobre identidad, sobre lo que significa seguir siendo de Central cuando todo alrededor parece girar en otro idioma futbolero.

“Se siente distinto el fútbol acá”, dijo Canepa. Y la frase quedó flotando unos segundos. Porque en Buenos Aires, explicó, muchas veces los miran “como bichos raros”. Como si la pasión rosarina tuviera algo exagerado, algo difícil de entender desde la lógica porteña.

Franco Luciani lo completó casi naturalmente: “Cuando hablás de Rosario, nadie pone en duda lo futbolística que es la ciudad”. Y enseguida apareció esa comparación inevitable entre dos maneras de vivir el fútbol.

Canepa lo explicó desde el lado cotidiano, simple, más terrenal: “Acá en Buenos Aires perdés un clásico y al otro día la vida es más o menos la misma”. Pero esto en Rosario no pasa, en Rosario el fútbol se mete en la oficina, en el bar, en la escuela, en el club de barrio. En Rosario hay que salir a la calle después de perder y tener en frente al del equipo contrario riendosé y haciendo chiste.

 

“Eso no pasa acá. Se puede sentir alguna cargada, pero al otro día la cosa sigue igual”, agregó Luciani. Capaz que por eso, lejos de Rosario, ser de Central se transforma en otra cosa. Ya no alcanza con alentar, cuando estas lejos tenés que sostener una identidad, defender un lugar, explicar una pasión que muchas veces queda fuera del radar porteño. Se podría traducir casi como una obligación que cuando pones un pie fuera de la ciudad cuna de la bandera, debes ser el máximo representante de tu club.

“Hoy estamos en Buenos Aires y prácticamente no se habla de Central ni de Newell’s ni de los equipos del interior”, lamentó Canepa. Entonces Luciani encontró la definición exacta, esa que probablemente resume toda la charla y con un gran orgullo declaró: “Ser hincha de Central acá es un poco militar la causa”.

No lo dijo como una exageración. Lo dijo como quien aprendió a convivir con eso. Con tener que explicar por qué un club del interior puede sentirse tan gigante. Con criar incluso a un hijo porteño y hacerlo de Central. “Es muy loco eso”, admitió entre risas.

Y ahí apareció Zitarrosa, porque algunas cosas solamente pueden explicarse desde la música o las estrofas. Luciani citó una frase que parece escrita para cualquier rosarino que vive lejos: “No te olvides del pago si te vas pa’ la ciudad; cuanto más lejos te vayas, más te tenés que acordar”.

La conversación tuvo momentos de emoción, pero también de bronca. Sobre todo cuando hablaron de ciertas discusiones futboleras instaladas en Buenos Aires. Canepa contó que en los últimos días, trabajando en medios porteños, escuchó algo que todavía le cuesta creer: hinchas de Boca y River diciendo que Central maneja la AFA.

“Es ridículo”, respondió Luciani inmediatamente. Y Canepa siguió, casi descargándose: “Todos sabemos quiénes manejaron históricamente el fútbol argentino. Escuchar eso te termina enojando”.

Pero entre broncas y discusiones, apareció otra sensación más profunda. Una mirada sobre el presente de Central y sobre las nuevas generaciones de hinchas. “Hay chicos jóvenes de Central que piensan que pelear campeonatos o ganar clásicos siempre es normal”, dijo Canepa. Y enseguida dejó una frase que sonó a consejo, casi a abrazo para los más chicos: “Disfruten mucho esto porque no fue siempre así y es difícil sostenerlo en el tiempo en un club del interior”.

Porque es así, históricamente el interior fue mirado con juicio o hasta despreció, dependiendo de donde venga, porque Dios atiende en Buenos Aires. Esto también incluye al fútbol, tanto Canepa como Luciani se acordaron como hoy en día Central está en la mira de toda Argentina pero no por algo bueno, se lo juzga y señala, como dijo Di María, “por ser del interior”.

Quizás ahí esté el corazón de todo, disfrutar el momento. Porque mientras esta noche el Monumental esté lleno y Rosario quede paralizada frente al televisor, habrá miles de canallas lejos de la ciudad sintiendo exactamente lo mismo que sentirían en una tribuna del Gigante.

Y aunque vivan en Buenos Aires, aunque el fútbol allá “se sienta distinto”, aunque tengan que explicar una y otra vez por qué aman tanto a Central, hay algo que nunca cambia. Cuanto más lejos están, más rosarinos se sienten y Franco Luciani lo demostró. Con su talento musical hizo que el icono porteño, el obelisco, vibre a la par de La Marcha de Central.

 

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