
El regreso de la Selección argentina al país comenzó a estar acompañado por las primeras voces de los familiares de los futbolistas, quienes arribaron a Ezeiza luego de la derrota ante España en la final del Mundial 2026. Con una mezcla de tristeza por el resultado y orgullo por el recorrido realizado, destacaron el esfuerzo del plantel de Lionel Scaloni y el apoyo recibido durante toda la competencia.
Entre los primeros en hablar estuvo la familia de Leandro Paredes. Su mamá remarcó que, más allá del dolor por no haber conseguido el título, los jugadores se fueron con la tranquilidad de haber dejado todo dentro de la cancha. “Están orgullosos”, aseguró, al tiempo que señaló que el grupo estaba “triste, pero contento porque dieron todo”.
La hermana del mediocampista también valoró el acompañamiento de los hinchas y contó que el plantel sintió ese respaldo durante todo el torneo. Además, reconoció que llegar hasta la final no era algo que imaginaban al inicio y destacó especialmente el triunfo frente a Inglaterra en semifinales.
Por su parte, el padre de Enzo Fernández expresó su orgullo por la actuación de su hijo y del equipo argentino. Consultado sobre la posibilidad de realizar una celebración en el país, explicó que esa decisión depende exclusivamente de los jugadores y del cuerpo técnico. También confirmó que Enzo continuará con su descanso tras el Mundial.
La familia de Marcos Senesi también se refirió al estado anímico del plantel y aseguró que los futbolistas quedaron golpeados por la derrota, ya que el objetivo era levantar nuevamente la Copa del Mundo, aunque resaltó que defendieron la camiseta argentina de la mejor manera.
En tanto, Leonardo, hermano de Nicolás Tagliafico, destacó que el defensor se encuentra bien y valoró la entrega mostrada en la final. “Están dolidos pero orgullosos”, resumió al referirse al sentimiento general del grupo tras la caída ante España.
También habló Pablo Paz, exjugador de la Selección argentina y padre de uno de los convocados para el Mundial. El exdefensor aseguró que vivir el torneo desde el lugar de familiar resulta incluso más difícil que hacerlo como futbolista: “No se puede hacer nada, no se puede ayudar; de afuera son todos nervios y tensión”.
A pesar de la derrota en la final, los familiares coincidieron en un mensaje: el plantel se quedó con la satisfacción de haber representado al país hasta el último minuto y de haber vuelto a llevar a Argentina a una definición mundialista.
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