
Cuando las papas quemaban y el 1-1 reglamentario obligaba a sufrir en el alargue, la Selección Argentina encontró las respuestas en los defensores centrales. En un partido chivísimo, de puro dramatismo en el Hard Rock Stadium, Lisandro Martínez y Cristian Romero dejaron la cueva y se mandaron al área rival para firmar una clasificación heroica.

El zurdazo del Carnicero
Apenas se movió la pelota en el primer tiempo suplementario, Argentina salió a comerse a su rival. A los 2 minutos (91′ del global), “Licha” Martínez rompió el molde: se desprendió de la zaga central y se mandó para adelante con pura determinación.
Tras una gran jugada colectiva, el entrerriano recibió en tres cuartos de cancha, se perfiló y desenfundó un zurdazo cruzado e insacable que se metió pegado al palo de Vozinha. Un desahogo tremendo para el banco de Scaloni que significaba el 2-1 transitorio.
Un dato no menor para Martínez: este fue apenas su segundo grito oficial con la Mayor. El primero había sido en otra parada bravísima, en los cuartos de la Copa América 2024 ante Ecuador, cuando apareció libre por el segundo palo para empujar de cabeza una pelota que venía de un córner de Messi y una peinada magistral de Mac Allister. Siempre rinde en las difíciles.

El testazo definitivo del Cuti
Pero el sufrimiento no había terminado. Cabo Verde metió un golazo bárbaro a través de Sidny Lopes Cabral para estampar el 2-2 y volver a llenar de tensión la noche en Miami.
La historia pedía corazón y Argentina fue a buscarlo en el inicio del segundo tiempo de la prórroga. Llovió un centro al área africana y ahí apareció Cristian Romero para hacer lo que mejor sabe. El “Cuti” impuso toda su presencia física en el juego aéreo, le ganó a todos y conectó un frentazo letal para clavar la pelota en la red.
Fue el 3-2 definitivo. Un grito desenfrenado de todo el plantel para cerrar una batalla táctica durísima. Los de atrás nos salvaron la vida y la Scaloneta ya está en octavos de final.

Mientras el reloj sigue corriendo y el árbitro Drew Fischer mira su cronómetro, la Selección Argentina aguanta este 3-2 agónico. Cuando la pólvora de los de arriba parecía mojada, Licha y Cuti demostraron que en este equipo todos tiran para el mismo lado. ¡A dejar la vida en estos últimos minutos!
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