
El médico cardiólogo Gonzalo Beristain analizó en el programa Antes de Todo de Radio Boing 97.3 el reciente caso de un deportista de alta competencia que sufrió una complicación cardíaca y aprovechó para alertar sobre la importancia de prestar atención a los síntomas vinculados con las arritmias.
Durante la entrevista, el especialista explicó que algunas alteraciones del ritmo cardíaco pueden derivar en cuadros graves e incluso provocar muerte súbita, por lo que insistió en la necesidad de consultar ante cualquier señal de alarma. Beristain se refirió al caso de un futbolista que contaba con un cardiodesfibrilador implantable, el cual es un dispositivo que monitorea permanentemente la actividad eléctrica del corazón y actúa automáticamente cuando detecta una arritmia peligrosa.
“Me llama la atención que le hayan dado el alta y le hayan permitido jugar siendo que tiene este dispositivo”, señaló el profesional. Según detalló, estos equipos representan una de las herramientas más avanzadas para tratar arritmias malignas. “Cuando vos tenés una arritmia maligna y el riesgo que tiene, que es la muerte súbita, se colocan estos dispositivos”, explicó.
Qué son las arritmias y cuándo pueden ser peligrosas
El cardiólogo aclaró que las arritmias constituyen una amplia variedad de trastornos del ritmo cardíaco y que incluso existe una subespecialidad médica dedicada exclusivamente a su estudio y tratamiento. “Cuando hablamos de arritmias estamos hablando de una subespecialidad. Hay cardiólogos que se dedican exclusivamente a tratar las arritmias”, indicó.
Además, explicó que la actividad física intensa puede incrementar el riesgo en determinadas personas predispuestas. “La actividad física condiciona una descarga adrenérgica que pone al jugador en una situación de riesgo de poder producir estas arritmias”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la presencia de un cardiodesfibrilador no elimina completamente el peligro. “Uno no por más que tenga el aparato ese es inmortal”, remarcó.
Cómo se detectan
Beristain explicó que las arritmias pueden diagnosticarse mediante estudios simples como el electrocardiograma, aunque cuando los episodios son esporádicos suelen requerirse controles más prolongados.
“Lo que otras de las herramientas que tenemos es el Holter, que registra el ritmo cardíaco durante 24 horas e incluso hasta tres días”, señaló. De esta manera, cuando el paciente experimenta palpitaciones o síntomas durante ese período, el estudio permite identificar qué tipo de alteración está ocurriendo.
El médico también destacó los avances tecnológicos en los cardiodesfibriladores modernos, capaces de registrar detalladamente cada episodio. “Estos dispositivos graban los minutos previos, el evento y los minutos posteriores. Incluso transmiten esa información a una base médica especializada”, explicó.
La diferencia entre una arritmia benigna y una maligna
Consultado sobre las distintas clases de arritmias, Beristain indicó que existen cuadros leves y otros potencialmente fatales. “Hablamos de arritmias malignas cuando hablamos de pacientes que tienen riesgo de muerte súbita”, sostuvo.
El especialista señaló que el riesgo depende de múltiples factores, entre ellos la edad del paciente, antecedentes cardíacos, enfermedades previas y el contexto en que ocurre el episodio.
“No es lo mismo una arritmia en una persona que está sentada en una oficina que en alguien que corrió una maratón durante cuatro horas, está deshidratado y tiene alterados los valores de sodio o potasio”, ejemplificó.
También recordó que en Argentina continúa teniendo relevancia la enfermedad de Chagas como causa de trastornos cardíacos severos. “El Chagas es una de las principales enfermedades que generan arritmias y arritmias malignas”, advirtió.
Hacia el final de la entrevista, Beristain hizo especial hincapié en la necesidad de no minimizar síntomas aparentemente menores. “El primer aviso puede ser una pequeña palpitación, algo que a veces es difícil de describir por los pacientes”, señaló.
Asimismo, alertó sobre los episodios de pérdida transitoria del conocimiento. “El simple desmayo, que a veces se minimiza porque la persona se recuperó enseguida, es una puerta de entrada para investigar qué fue lo que pasó”, explicó.
Según indicó, detrás de un síncope puede esconderse desde una baja de presión hasta una arritmia potencialmente grave. “No hay que minimizar esos síntomas y sí consultar”, concluyó.
A su vez, Beristain remarcó que los avances de la cardiología permiten detectar cada vez más precozmente estos trastornos, pero insistió en que la consulta médica sigue siendo fundamental para prevenir complicaciones mayores.
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