
La elección presidencial en Perú atraviesa uno de los desenlaces más ajustados de su historia reciente. En diálogo con el programa Antes de Todo de Radio Boing 97.3, el periodista peruano Jorge Rodríguez, conductor de La Rotativa del Aire de RPP, describió el escenario como una “final cinematográfica” y aseguró que la incertidumbre seguirá durante varias semanas hasta que se conozca al próximo ocupante del Palacio de Gobierno.
Según explicó, con cerca del 98% de las actas contabilizadas, la diferencia entre los dos candidatos que disputan la presidencia es de apenas 1.300 votos. “Imagínate, 1.300 votos de diferencia con el conteo prácticamente terminado”, señaló.
La definición depende ahora de un conjunto de actas observadas que deberán ser revisadas por las autoridades electorales. Se trata de documentos que presentan irregularidades administrativas, como firmas faltantes o inconsistencias en la carga de datos, y que deberán ser analizados por el Jurado Electoral Especial antes de ser incorporados al resultado definitivo.
Acusaciones de fraude y tensión política
Rodríguez explicó que las denuncias de fraude no surgieron en esta segunda vuelta, sino que comenzaron tras la primera etapa de la elección. El periodista recordó que Perú tuvo este año una cifra récord de postulantes presidenciales: 35 candidatos compitieron por llegar a la presidencia. “Es algo completamente inédito. Los peruanos nos encontramos con una especie de sábana electoral de más de medio metro de largo”, describió.
Según indicó, las denuncias fueron impulsadas inicialmente por Rafael López Aliaga, quien quedó fuera del balotaje por un margen muy estrecho frente a Roberto Sánchez. “López Aliaga sostiene que hubo fraude y que por eso no logró pasar a la segunda vuelta”, explicó.
Si bien los dos candidatos que continúan en carrera no han denunciado formalmente un fraude, Rodríguez advirtió que en las últimas horas comenzaron a aparecer cuestionamientos sobre la manera en que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) está llevando adelante el escrutinio.
Una elección marcada por problemas organizativos
La enorme cantidad de candidatos generó dificultades logísticas y cuestionamientos durante todo el proceso electoral. Rodríguez recordó que en la primera vuelta se registraron inconvenientes con la distribución del material electoral y problemas para la apertura de mesas de votación. “Hubo locales donde no llegó el material electoral y algunas mesas ni siquiera pudieron instalarse en tiempo y forma”, explicó.
La situación derivó incluso en la renuncia del entonces jefe de la ONPE, Piero Corvetto, en medio de acusaciones de irregularidades y críticas a la organización del proceso. Además, fue necesario extender horarios e incluso sumar una jornada adicional de votación para que todos los ciudadanos pudieran emitir su sufragio.
Cómo será el recuento final
Uno de los aspectos más importantes de esta elección es la aplicación de una nueva legislación electoral aprobada por el Congreso peruano. La norma incorpora un mecanismo de reconteo que permite revisar voto por voto aquellas actas que hayan sido observadas.
“Las actas cuestionadas pueden pasar a una etapa adicional de revisión donde se vuelve a contar cada voto para verificar que coincida con los registros de los fiscales de mesa”, explicó Rodríguez. Por este motivo, las autoridades electorales ya anticiparon que los resultados definitivos podrían demorarse varias semanas. “Lo más probable es que recién durante la primera mitad de julio tengamos un resultado al cien por ciento confirmado”, indicó.
El regreso de la bicameralidad
La elección de este año también estuvo marcada por otros cambios institucionales importantes. Además de elegir presidente, los peruanos debieron votar por diputados, senadores, parlamentarios andinos y representantes regionales.
La principal novedad fue el retorno del Congreso bicameral, el cual fue eliminado tras el autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en 1992. “Después de más de treinta años, Perú vuelve a tener una Cámara de Diputados y una Cámara de Senadores”, explicó el periodista. La complejidad de la votación generó largas demoras y exigió a los ciudadanos enfrentarse a una de las boletas más extensas de la historia del país.
Respecto de la distribución del voto, Rodríguez explicó que la fragmentación política terminó beneficiando a espacios ideológicos muy distintos. Por un lado, Keiko Fujimori consolidó una fuerte base electoral en Lima y en el norte peruano, mientras que Roberto Sánchez logró captar gran parte del electorado de izquierda, especialmente en las regiones del sur del país.
“Roberto Sánchez representa en cierta forma a ese sector político que acompañó en su momento a Pedro Castillo”, señaló. A su vez, Castillo permanece detenido tras el intento de golpe de Estado ocurrido en diciembre de 2022, un episodio que profundizó la crisis política peruana y cuyas consecuencias todavía impactan en el escenario electoral.
¿Quién tiene más chances de ganar?
Aunque evitó dar un pronóstico definitivo, Rodríguez reconoció que algunos especialistas observan una leve ventaja para Keiko Fujimori. La razón está vinculada con el origen geográfico de las actas observadas que aún restan contabilizar. “La mayoría de las 1.600 actas observadas pertenecen a Lima y, estadísticamente, eso podría favorecer a Keiko Fujimori“, explicó.
A pesar de esto, fue prudente al remarcar que cualquier predicción resulta prematura debido a la extrema paridad. “Con una diferencia tan pequeña, todavía puede pasar cualquier cosa”, concluyó. Mientras tanto, Perú continúa pendiente de un escrutinio que mantiene en vilo a todo el país y que podría extender la incertidumbre política durante varias semanas más.
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