
La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, suma este miércoles un capítulo clave en los tribunales federales con la declaración de Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas que vendió el inmueble ubicado en la calle Miró al 500.
El testimonio es considerado central por la fiscalía a cargo de Gerardo Pollicita para esclarecer las condiciones de la operación inmobiliaria. Feijoo, cuya madre, Beatriz Viegas, figura como parte vendedora, podría aportar detalles sobre la fijación del precio —230 mil dólares— y, especialmente, sobre el esquema de financiamiento que permitió saldar 200 mil dólares mediante una hipoteca a un año sin intereses.
Según fuentes judiciales, también se analiza el vínculo personal entre las partes. Testimonios previos indicaron que Feijoo mantendría una relación de cercanía con el funcionario, ya que sus hijos comparten el ámbito escolar, lo que habría influido en las condiciones de “confianza” para concretar la operación.
Durante la jornada también declarará el encargado del edificio ubicado en el barrio de Caballito, con el objetivo de constatar el estado del departamento al momento de la transacción.
En paralelo, la causa avanza con nuevas medidas. La fiscalía fijó para el 6 de mayo la declaración de Leandro Miano, ligado a la otra propietaria, quien deberá presentarse con su teléfono celular y comprobantes de gastos del inmueble.
Por su parte, la testimonial del contratista Matías Tabar, encargado de reformas en una propiedad del funcionario en el country Indio Cuá, fue reprogramada para el 4 de mayo tras un pedido de la defensa.
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