
“Estoy aquí. Con ustedes”. Con ese mensaje en la red social X, María Corina Machado anunció su regreso a Venezuela después de varios meses en el exterior y de siete intentos fallidos para volver al país por distintas vías. La dirigente opositora había salido en diciembre de 2025 para viajar a Noruega, donde recibió el Premio Nobel de la Paz a través de su hija, Ana Corina Sosa.
La noticia fue celebrada por referentes y organizaciones opositoras, que ven su llegada como una oportunidad para reactivar la movilización política y avanzar hacia una transición democrática. Su partido, Vente Venezuela, había convocado una jornada de protesta para reclamar el retorno de Machado, la liberación de los presos políticos y un cronograma de elecciones presidenciales para 2027.
Edmundo González Urrutia, quien la oposición considera ganador de las elecciones presidenciales de 2024, también confirmó la noticia. “¡Venezuela! Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano”, escribió en X. Además, expresó su expectativa de reunirse próximamente con ella para impulsar el proceso político que describió como el camino hacia la libertad del país.
La Plataforma Unitaria Democrática se sumó a las celebraciones con una fotografía de Machado en la iglesia de Santa Rosa, en Barquisimeto, estado Lara. La coalición llamó a fortalecer la unidad nacional y sostuvo que el regreso debe contribuir a una transición pacífica y ordenada, en línea con su hoja de ruta y el plan de tres fases de la Administración Trump.
Estoy aquí. Con ustedes
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) October 25, 2026
Los siete intentos para regresar al país
El retorno de Machado estuvo precedido por una serie de operaciones frustradas entre junio y septiembre de 2026. Los planes contemplaron vuelos comerciales y privados, conexiones a través de islas del Caribe y una travesía marítima, pero se vieron afectados por restricciones administrativas, negativas de aterrizaje y problemas técnicos.
El primer intento registrado fue el 26 de junio, cuando la dirigente partió desde Virginia, Estados Unidos, con la intención de llegar a Curazao y continuar por mar hacia Venezuela. Sin embargo, la autorización para aterrizar en la isla fue revocada cuando el avión ya estaba en vuelo.
Dos días después, intentó abordar un vuelo comercial de Copa Airlines en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Ciudad de Panamá, pero no pudo embarcar. Durante julio y agosto se registraron nuevas dificultades para concretar traslados a través de Aruba y Curazao, mientras que hacia finales de septiembre otros vuelos privados quedaron frustrados por la negativa de las autoridades de distintas islas a permitir aterrizajes.

Uno de los operativos recibió el nombre de Operación Ítaca. La iniciativa, prevista para el 21 de septiembre, contemplaba un recorrido en barco desde Panamá a través del canal y una navegación de dos días por el Caribe hasta Venezuela. Sin embargo, una falla en el motor de la embarcación obligó a cancelar la salida.
Un séptimo intento, también previsto durante septiembre, contempló una nueva aproximación aérea mediante islas caribeñas, pero no pudo concretarse. Según los reportes sobre las operaciones, los obstáculos incluyeron restricciones de sobrevuelo, problemas en aeropuertos de tránsito y desperfectos en los medios de transporte.
Ante la falta de renovación de su pasaporte por parte de las autoridades venezolanas, Panamá le había otorgado a Machado un documento especial de viaje para acreditar su identidad y facilitar su traslado.
La salida clandestina hacia Noruega
Machado abandonó Venezuela en diciembre de 2025 para viajar a Oslo, donde debía recibir el Premio Nobel de la Paz. La ceremonia se realizó el 10 de diciembre, pero la dirigente llegó a Noruega después de esa fecha y fue su hija, Ana Corina Sosa, quien recibió el galardón en su nombre.
De acuerdo con los reportes sobre su salida, Machado dejó un suburbio de Caracas con una peluca y acompañada por otras dos personas. El grupo recorrió cerca de diez horas por carretera y evitó alrededor de diez puestos de control militares y policiales antes de llegar a la costa del estado Falcón.
Desde allí, la opositora abordó una lancha de madera con destino a Curazao. El trayecto estuvo marcado por fuertes vientos, olas de más de dos metros y la pérdida temporal de las señales de GPS y del teléfono satelital, lo que hizo que la embarcación perdiera el rumbo durante parte de la navegación.

Durante esa travesía, Machado sufrió una fractura en una vértebra de la espalda, según la información difundida sobre el viaje. También se reportó que aeronaves militares estadounidenses, incluidos aviones F-18, sobrevolaron el golfo de Venezuela mientras la lancha avanzaba hacia Curazao.
Desde la isla, Machado tomó un avión privado que viajó vía Estados Unidos hacia Noruega. Desde entonces, la dirigente había reiterado su intención de regresar a Venezuela, una decisión que finalmente anunció este domingo con un mensaje dirigido a sus seguidores.
La oposición reclama elecciones y una transición democrática
El regreso de Machado se produce después de varias semanas de movilizaciones opositoras. La convocatoria más reciente tuvo lugar el jueves 22 de octubre en Plaza Venezuela, en Caracas, donde los manifestantes exigieron su retorno, la liberación de presos políticos y la convocatoria de elecciones presidenciales.
Ahora, las fuerzas opositoras buscan que su llegada impulse una nueva etapa de organización política. Tanto González Urrutia como la Plataforma Unitaria Democrática plantearon la necesidad de reforzar la unidad y avanzar hacia una transición pacífica, mientras mantienen sus reclamos por la situación institucional del país.
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