
El consumo en la Argentina quedó en el centro de una nueva disputa entre el sector empresario. Esta vez, el cruce tuvo como protagonistas a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y a Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, luego de que el empresario cuestionara los datos que muestran un retroceso de las ventas minoristas pyme.
El último relevamiento de CAME registró una caída interanual del 3,8% en las ventas minoristas durante julio, mientras que frente a junio se produjo un descenso del 2,1%. De esta manera, en los primeros siete meses de 2026, el indicador acumula una baja del 2,7%.
Los números contrastan con la evolución del comercio electrónico. Galperin puso el foco en ese punto y sostuvo que las estadísticas de CAME no contemplan el volumen de operaciones que concentra Mercado Libre. “Alguien debería comparar el volumen de todo lo que mide la CAME vs el volumen que transacciona Mercado Libre Argentina que crece 38% en moneda constante el último trimestre. Algo me dice que el volumen de Mercado Libre es mayor a todo lo que mide la CAME y nadie parece tenerlo en cuenta al anunciar el estado del consumo”, planteó.
El mensaje fue respaldado públicamente por el presidente Javier Milei, quien respondió al empresario con un “Masterclass”.
La respuesta de CAME
Desde la entidad pyme rechazaron que ambos indicadores puedan utilizarse como equivalentes. El presidente de CAME, Ricardo Diab, sostuvo que incluso si se incorporara el volumen de Mercado Libre, la conclusión general seguiría mostrando un consumo debilitado.
El vocero de la organización, Salvador Femenia, apuntó además a una diferencia central entre ambas mediciones. “Que crezca la venta por plataformas no invalida que las ventas pymes hayan caído. Nosotros medimos de una forma metodológica seis rubros que representan el 90 por ciento del comercio”, explicó.
La entidad también cuestionó que el crecimiento de las plataformas digitales pueda utilizarse para describir el comportamiento de todo el consumo. “Por plataformas no se compran ni pan, leche o carne. No estamos comparando dos cuestiones que puedan ser válidas”, señaló Femenia.
En esa línea, agregó otro argumento: “Y otro indicador: ¿dónde se refleja en el aumento del IVA?”, se preguntó, al señalar que una expansión generalizada del consumo debería tener algún correlato en la recaudación del impuesto que grava las operaciones comerciales.
Qué muestran los datos
El informe de CAME no solo registró una baja general de las ventas, sino también retrocesos importantes en varios sectores. Textil e indumentaria cayó 5,6% interanual, bazar y decoración 5,5% y alimentos y bebidas 5,4%. El único rubro relevado que mostró una mejora fue ferretería y materiales para la construcción.
Al mismo tiempo, el relevamiento mostró que las ventas online de comercios que también tienen locales físicos crecieron 14,9% interanual, aunque prácticamente no tuvieron variación respecto de junio.
La discusión también se da en un contexto en el que existen indicadores que muestran comportamientos diferentes según el segmento de la economía. El consumo privado medido por el INDEC había registrado una suba del 0,8% en el primer trimestre frente al último trimestre de 2025, aunque con fuertes diferencias entre los distintos tipos de bienes y servicios.
Ese contraste alimenta la idea de una economía a dos velocidades: mientras algunos canales y sectores vinculados al comercio digital muestran expansión, buena parte del comercio tradicional continúa enfrentando una demanda más débil.
Detrás de la discusión: qué se entiende por consumo
Detrás del cruce entre Galperin y CAME aparece una discusión más amplia: qué universo debe tomarse para determinar si el consumo está creciendo o cayendo.
Mercado Libre exhibe un crecimiento de su volumen transaccionado que muestra que una parte de los consumidores está desplazando sus compras hacia las plataformas digitales. Pero CAME sostiene que ese comportamiento no necesariamente implica una recuperación del consumo general ni permite compensar la pérdida de ventas de los comercios físicos.
La entidad pyme releva seis grandes rubros del comercio minorista y recoge información de establecimientos de todo el país. Desde CAME también señalaron que estarían dispuestos a incorporar información del comercio electrónico a sus estadísticas si las plataformas facilitaran datos suficientes y comparables.
En paralelo, un estudio de la consultora Vectorial estimó que el comercio electrónico representó el 18,7% del total de las ventas en 2025, mientras que en el segmento de consumo masivo su participación fue mucho menor, del 6%.
Por eso, el debate no se reduce a determinar quién tiene razón entre Galperin y CAME. La discusión revela que el comportamiento del consumo argentino es cada vez más heterogéneo, con canales que crecen con fuerza y otros que todavía registran caídas. La pregunta central es si esa transformación de los hábitos de compra alcanza para hablar de una recuperación del consumo en general o si, por el contrario, todavía persiste una retracción en buena parte de la economía cotidiana.
Comentarios