
La periodista argentina Louise Corradini, radicada en Francia y corresponsal de La Nación en París, describió un escenario extremo que afecta a gran parte del continente europeo. En una entrevista con el programa Río 96.9, advirtió que este miércoles podría convertirse en “el día más caluroso de la historia de Europa”, con más de 100 millones de personas expuestas a temperaturas superiores a los 35 grados.
“Será el día más caluroso, tórrido, de la historia de Europa. Cien millones de personas con temperaturas superiores a 35°C”, señaló Corradini al comenzar la charla.
París, una ciudad paralizada por el calor
Desde la capital francesa, la periodista relató cómo la ola de calor modificó la vida cotidiana. Según explicó, desde hace varios días las calles permanecen prácticamente vacías durante gran parte de la jornada. “La ciudad está como muerta, como adormecida, la gente no sale a la calle. Esto parece una película del extremo Lejano Oeste”, describió.
La corresponsal explicó que la sensación es la de estar permanentemente bajo un sol inmóvil y abrasador. “Durante todo el día es la misma sensación de ser aplastados por el sol, por el calor. Es una cosa indescriptible”, afirmó.
Qué es la canícula y por qué preocupa
Corradini también explicó el fenómeno de la “canícula”, uno de los principales problemas asociados a estas olas de calor extremas. “Cuando hace mucho calor, a la noche las temperaturas bajan y el cuerpo puede descansar. Cuando hay canícula, la temperatura no baja y el organismo no puede recuperarse”, detalló.
Según explicó, la situación se vuelve especialmente peligrosa cuando las altas temperaturas se prolongan durante varios días consecutivos. En Europa, la actual ola de calor ya lleva cerca de una semana. “Los efectos son tremendos en todas las actividades”, sostuvo.
Uno de los principales desafíos que enfrenta Europa tiene que ver con la antigüedad de gran parte de sus construcciones. Adaptar edificios históricos a estas nuevas condiciones climáticas requiere inversiones multimillonarias y largos procesos de remodelación. Corradini señaló además una particularidad cultural de Francia: la resistencia histórica al uso masivo de aire acondicionado. “Estados Unidos tiene un 90% de cobertura de aire acondicionado; Francia tiene apenas un 10%”, explicó.
La periodista remarcó que actualmente se desarrolla un fuerte debate nacional sobre las alternativas para enfrentar estos eventos extremos. Entre ellas aparecen nuevas tecnologías, como las bombas de calor, consideradas más eficientes y menos contaminantes.
Sin embargo, la demanda de sistemas de ventilación se disparó. “En este momento en Francia no hay un solo ventilador disponible en ningún comercio y mucho menos aire acondicionado porque la gente compró absolutamente todo”, aseguró.
Sensaciones térmicas récord
La magnitud del fenómeno también quedó reflejada en los registros térmicos recientes. “Ayer la sensación térmica en París era superior a los 42 grados, cosa que jamás en la vida vivimos”, afirmó.
De acuerdo con los pronósticos, el pico de calor se alcanzaría durante esta jornada y luego una tormenta permitiría un descenso gradual de las temperaturas. Sin embargo, los especialistas advierten que estos episodios serán cada vez más frecuentes. “Hace diez años teníamos una canícula cada cinco años. Ahora tenemos dos episodios por año”, contó Corradini, citando a expertos en climatología.
La preocupación por el agua y el turísmo
Más allá de las temperaturas extremas, la corresponsal advirtió sobre otra consecuencia cada vez más visible: la escasez de agua. “Francia es uno de los países que tenía más agua dulce en Europa y sin embargo ahora estamos pensando cómo hacemos con el agua que falta”, explicó. La periodista alertó que las altas temperaturas aceleran el secado de ríos y arroyos, generando nuevos desafíos para la planificación urbana y la gestión de recursos.
A pesar del calor, miles de turistas continúan recorriendo París. Las autoridades modificaron horarios de acceso a algunos de los principales atractivos turísticos para reducir la exposición al sol durante las horas más críticas. “Quien gastó una pequeña fortuna para viajar a París intenta seguir conociendo París”, señaló Corradini.
En ese contexto, espacios verdes como los Jardines de Luxemburgo o el Bosque de Boulogne se convirtieron en refugios para residentes y visitantes que buscan escapar de las altas temperaturas.
Mientras Europa atraviesa una jornada que podría quedar registrada en la historia climática del continente, las autoridades siguen monitoreando la situación y preparando respuestas frente a un fenómeno que, según los especialistas, ya no es excepcional sino cada vez más frecuente.
Comentarios