
El enfrentamiento entre Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump tendrá un nuevo escenario la próxima semana: la Asamblea General de las Naciones Unidas. El presidente brasileño adelantó que aprovechará su viaje a Nueva York para reclamarle al mandatario estadounidense que no interfiera en las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para octubre.
“Voy a la reunión de la ONU para tener una charla con Trump y decirle: no se meta en las elecciones de Brasil”, afirmó Lula durante un acto de campaña en Ceilândia, un barrio popular de Brasilia.
El mandatario viajará el domingo a Estados Unidos y tiene previsto brindar su discurso ante la Asamblea General el martes. Aunque por el momento la diplomacia brasileña no confirmó una reunión bilateral, ambos podrían coincidir en Nueva York, ya que sus intervenciones están programadas de manera consecutiva, tal como ocurrió en 2025.
Una disputa que excede lo electoral
El eventual encuentro se producirá después de meses de tensión entre Brasilia y Washington. Uno de los principales conflictos se originó por las medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos, que en julio impuso dos rondas de aranceles sobre productos brasileños.
Lula cuestionó esas decisiones y las presentó como una forma de presión sobre Brasil en un momento especialmente sensible por la cercanía de las elecciones.
A ese conflicto se sumaron las diferencias en materia de seguridad. Trump volvió a cuestionar la estrategia del Gobierno brasileño frente al Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), dos de las principales organizaciones criminales del país y consideradas organizaciones terroristas por Estados Unidos.
Desde Brasilia preparan una respuesta que Lula podría plantear durante su intervención ante la ONU. Fuentes diplomáticas brasileñas citadas por EFE señalaron que el Gobierno buscará mostrar las medidas que está tomando contra el crimen organizado y planteará iniciativas de cooperación internacional con países de la región y con Estados Unidos. También se prevé un refuerzo de las acciones contra los delitos ambientales.

La seguridad, otro eje de la campaña
Las diferencias con Washington se cruzan además con la campaña presidencial brasileña. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y rival de Lula, sostiene una postura más dura frente a las organizaciones criminales.
Entre sus propuestas se encuentran el endurecimiento de las penas y la declaración del PCC y el Comando Vermelho como organizaciones terroristas.
Lula, en tanto, volvió a vincular la presión estadounidense con las gestiones realizadas por integrantes de la familia Bolsonaro ante el Gobierno de Trump. Durante el acto en Brasilia, cuestionó esa relación con una frase dirigida a sus adversarios: “Brasil no acepta a quien de día agita la bandera nacional y de noche se entrega a Estados Unidos”.
La relación entre ambos países comenzó a deteriorarse con mayor intensidad desde 2025, cuando Washington aplicó medidas comerciales contra Brasil en el marco de sus cuestionamientos al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, relacionado con un intento de golpe de Estado.
Soberanía y reforma de Naciones Unidas
El viaje también será utilizado por Lula para plantear otros temas de política internacional. El presidente brasileño prevé defender la soberanía nacional y cuestionar el funcionamiento de las principales potencias dentro de Naciones Unidas.
En ese marco, calificó de “cobardes” a los líderes de los cinco países que integran de manera permanente el Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— por su actuación frente a los conflictos armados.
Además, Lula mantendrá un encuentro con el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien abordará una posible reforma del organismo. Guterres atraviesa su último año al frente de Naciones Unidas.
El presidente brasileño permanecerá en Nueva York durante la Asamblea General y también podría reunirse el lunes con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, aunque esa actividad todavía no fue confirmada.
Con las elecciones de octubre cada vez más cerca, el viaje de Lula pondrá en el mismo escenario la campaña brasileña, la disputa con Washington y sus reclamos sobre la soberanía del país.
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