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Produccion rosarina

Nicolás Ruggiero y una nueva forma de construir: la innovación como pilar de Edilizia

Impulsó una transformación en una empresa de historia familiar a partir de nuevas metodologías de trabajo, inteligencia artificial y robótica, en una apuesta por anticiparse a los cambios y marcar el futuro de la construcción

Foto: Farid Dumat Kelzi

La construcción todavía conserva buena parte de su costado artesanal, pero Nicolás Ruggiero está convencido de que el futuro del sector se juega cada vez más en el terreno de la tecnología. Desde el diseño digital y la inteligencia artificial hasta los robots que recorren las obras, el empresario rosarino hizo de la innovación una marca de Edilizia, empresa que tiene sus raíces en una historia familiar ligada a la construcción. Su filosofía es arriesgarse e invertir en tecnología, incluso desconocida, para ganar experiencia y desarrollar capacidades que permitan anticiparse a lo que viene.

La actividad de Edilizia atraviesa un momento de expansión. La empresa tiene cuatro desarrollos inmobiliarios en ejecución en Rosario, Funes y San Lorenzo, entre ellos Torre Boreal, Sendo57, Capua y Mirarío, y otros cuatro proyectos aprobados que esperan su lanzamiento. A ese recorrido empresarial, Ruggiero sumó recientemente un nuevo desafío como presidente de Fundación Rosario, desde donde busca convocar a una nueva generación de empresarios que se involucren activamente en la vida pública de la ciudad.

Foto: Farid Dumat Kelzi

De la empresa familiar a una nueva identidad

La historia de Ruggiero en la construcción tiene varias generaciones. Su abuelo, Juan Francisco Ruggiero, fue el fundador de Juan Francisco Ruggiero Construcciones. En 2007, Nicolás se incorporó al negocio junto a su padre, Norberto, y ambos impulsaron una reconversión que dio origen a Edilizia. El nombre fue una elección propia, inspirada en la italianidad y en la combinación entre el arte y la técnica de construir.

El desembarco en la actividad, sin embargo, no fue una experiencia que lo convenciera de inmediato. Como ingeniero civil, comenzó a observar los procesos de trabajo y encontró una dinámica demasiado artesanal, con escasa planificación y mucho margen para la improvisación.

“Al principio no me gustó nada, porque el rubro tenía una condición bastante artesanal. Era ver cómo se iba acomodando todo y se improvisaba, era difícil pensar en know how, las empresas se iban adaptando a los contratos que tenían”, recuerda.

La comparación con otras industrias lo llevó a buscar metodologías que permitieran profesionalizar los procesos. A partir de viajes, congresos y experiencias internacionales, comenzó a incorporar herramientas que ya tenían desarrollo en otros mercados, pero que todavía no estaban probadas en la construcción local.

“Yo veía que otras industrias eran muy distintas en cuanto al proceso, había mucha tecnología que se usaba en otras partes del mundo y yo quería argentinizar eso, implementándolo de a poco en la empresa”, explica.

Foto: Farid Dumat Kelzi

La implementación de BIM (Building Information Modeling), la planificación con Lean Construction y la inteligencia artificial aplicada al diseño y los proyectos fueron algunos de los cambios que terminaron modificando la cultura de trabajo de Edilizia. En 2018, la compañía recibió el premio a la empresa más innovadora, un reconocimiento a ese camino de transformación.

Ruggiero advierte que buena parte de las obras todavía conserva métodos tradicionales, pero considera que el cambio más profundo ocurre antes de llegar al terreno. La posibilidad de desarrollar una obra en formato digital permite anticipar problemas, ensayar alternativas y realizar ajustes antes de comenzar la ejecución.

“Las nuevas metodologías me generaron un entusiasmo porque mezclan mi hobbie, mi profesión, le dieron otro tinte a la modalidad de trabajo y ayudaron a que la empresa tenga un crecimiento diferente”, cuenta.

Robots que empiezan a formar parte del equipo

La búsqueda de nuevas herramientas también llevó a Edilizia a incorporar robótica en sus obras. Primero llegó Roju, un perro robot utilizado para realizar escaneos y relevamientos, que permite recopilar información de los espacios y ponerla a disposición de los profesionales.

“Hoy son la computadora que teníamos de chicos, te empiezan a abrir la cabeza respecto al potencial que tienen. Empezamos con Roju, que lo trajimos de China y lo usamos para escanear, para hacer relevamientos y luego facilitarme la información a los profesionales”, relata.

Foto: Farid Dumat Kelzi

La experiencia continuó con un robot humanoide, que suma capacidades para registrar y procesar información, reconocer situaciones vinculadas con la seguridad y elaborar reportes. El objetivo a futuro es avanzar hacia tareas de ejecución, particularmente aquellas que implican riesgos para los trabajadores.

“El humanoide graba y procesa información, reconociendo cuestiones de seguridad en la obra y haciendo reportes. Todavía le estamos buscando mayor utilidad, el próximo paso tiene que ver con la ejecución, con tareas de riesgo que hoy asumen humanos”

La incorporación de estas herramientas también supone asumir riesgos. No todas las pruebas necesariamente tendrán un resultado exitoso ni cada inversión se traducirá en una mejora inmediata de productividad.

“Si esperás únicamente que esta implementación sea ultra productiva, llegaste 10 años tarde. Hoy la tecnología avanza muy rápido, para mantenerse en el mismo lugar hay que correr rápido. Si esperás que el robot sea lo más barato y productivo posible, te van a pasar muchas cosas por al lado”, plantea.

Foto: Farid Dumat Kelzi

Proyectos propios y alianzas para crecer

Edilizia combina la construcción para terceros, con trabajos para droguerías, sanatorios, supermercados y oficinas, entre otros rubros, con el desarrollo de emprendimientos propios. Actualmente tiene cuatro proyectos en marcha en la región: Torre Boreal y Sendo57, en Rosario; Capua, en Funes; y Mirarío, en San Lorenzo. Además, cuenta con otros cuatro desarrollos presentados y aprobados que esperan el momento de salir al mercado.

En varios de esos negocios, la empresa trabaja junto a socios de distintos sectores. La apertura a incorporar otros actores forma parte de un modelo que Ruggiero considera fundamental para ampliar las posibilidades de cada proyecto.

“En muchos casos encabezamos proyectos con otros socios, a veces colegas y otras veces con empresas de otros rubros. Nos adaptamos y tenemos el juego abierto para que otro socio aporte valor. Ese modelo de sociedad te ayuda mucho más lejos que estar solo, te agranda la amplitud de lo que se puede hacer”, sostiene.

Foto: Farid Dumat Kelzi

Esa lógica de buscar soluciones por fuera de los esquemas convencionales también aparece en los trabajos para terceros. Uno de los casos que recuerda es el de la Universidad del Gran Rosario, para la que Edilizia desarrolló una universidad desmontable a partir de contenedores de origen chino, adaptados con una arquitectura característica de la empresa. La particularidad era que el terreno no pertenecía al cliente y la solución debía contemplar esa condición.

“Apuntamos a darle una solución al cliente, de ser necesario le damos más lugar a la perspectiva del cliente que a nuestro modelo de negocios. En el caso de esa universidad, para nosotros hubiese sido más rentable tirarle más hormigón a la obra, pero buscamos solucionárselo desde otro lado, con ideas que le den valor a su negocio”, explica.

Foto: Farid Dumat Kelzi

Fundación Rosario y una nueva generación empresaria

La llegada de Ruggiero a la presidencia de Fundación Rosario significó su desembarco en un espacio de mayor exposición institucional dentro de la escena empresaria local. Aunque ya tenía cercanía con la entidad, no había formado parte de su conducción.

“La fundación es un espacio súper importante por su carácter público-privado. Quizás se necesitaba una renovación, ahí surge la propuesta que buscaba convocar empresarios de una nueva generación que ya toman decisiones en sus empresas y que no son tan activos en otras organizaciones”, cuenta.

La nueva etapa apunta a construir una agenda multisectorial y fortalecer los vínculos entre el sector privado y el público. Para Ruggiero, Rosario cuenta con condiciones para impulsar nuevas inversiones y proyectos, y el empresariado tiene que participar de esa discusión.

Foto: Farid Dumat Kelzi

“Buscamos cambiarle la cara a Rosario con una nueva generación multisectorial. Eso el Municipio y la provincia lo lograron con distintas acciones y políticas. Hoy la ciudad está apta para nuevos proyectos e inversiones”, sostiene.

Uno de los primeros proyectos de esta gestión será la Expo Seguridad, organizada junto al Municipio y la Provincia. La iniciativa busca mostrar las políticas implementadas en esa materia, pero también abrir un espacio para que las empresas locales compartan sus capacidades y perspectivas sobre el desarrollo productivo futuro.

“Ese es un primer proyecto con el que vamos a relanzar la fundación”, señala.

La convocatoria a empresarios jóvenes para que se involucren en la vida institucional de Rosario es uno de los objetivos que Ruggiero busca instalar desde su nueva función. Una participación que, desde su perspectiva, no debería agotarse en los intereses de cada compañía, sino extenderse a las discusiones sobre el desarrollo de la ciudad.

Entre la transformación de una empresa familiar, la incorporación de tecnologías que todavía están dando sus primeros pasos en el sector y su participación como presidente de Fundación Rosario, Ruggiero amplió el alcance de su actividad empresarial. En todos esos espacios aparece una misma inquietud, la de no conformarse con los modelos existentes y arriesgarse con nuevos desafíos.

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