
Desde el Pentágono se filtro un correo interno de las últimas horas en las que se exponía el análisis de las alternativas de Estados Unidos ante la negativa de ciertos países europeos a respaldar las operaciones militares contra Irán. Entre las medidas evaluadas aparece la reconsideración del apoyo diplomático tradicional de Washington sobre la soberanía británica de las Islas Malvinas.
A lo largo de todo el conflicto con Medio Oriente, Trump tildó de cobarde al Primer Ministro británico, Keir Starmer, por la renuncia de este a unirse a la guerra contra Irán.
El documento incluye la revisión del respaldo estadounidense a las reclamaciones europeas sobre “posesiones imperiales”, en particular las islas administradas por el Reino Unido y reclamadas por Argentina. Actualmente, el Departamento de Estado sostiene que el archipiélago está bajo control británico, aunque reconoce la reivindicación argentina.
El escenario se da en un contexto de fuerte sintonía entre el presidente Javier Milei y su par estadounidense Donald Trump. En ese marco, el subsecretario de Estado para Seguridad Internacional, Thomas G. DiNanno, destacó el compromiso argentino frente al terrorismo vinculado a Irán y adelantó una ampliación de la cooperación militar, ciberdefensiva y de entrenamiento.
Como parte de ese acercamiento, en mayo comenzará el ejercicio conjunto “Daga Atlántica”, que se extenderá durante 42 días con actividades en Puerto Belgrano, Moreno y Córdoba, en lo que será un despliegue sin precedentes entre ambos países.
El correo también contempla tensiones dentro de la OTAN. Según el reporte, se evalúa incluso la suspensión de España del bloque, luego de que el gobierno de Pedro Sánchez se negara a permitir el uso de sus bases y espacio aéreo para operaciones contra Irán, lo que generó malestar en Washington. Asimismo, señaló a otros aliados europeos y los juzgo por la decisión de no intervenir en el enfrentamiento armado con el régimen chiíta.
En paralelo, la agenda bilateral incluyó reuniones de DiNanno con funcionarios argentinos, además de recorridas por el Centro Nacional Antiterrorista y la sede de la AMIA. Allí, el funcionario también advirtió sobre la presencia de China en infraestructura estratégica en Argentina, señalando preocupaciones tanto económicas como de seguridad.
Las publicaciones coincidieron en que la eventual revisión del apoyo estadounidense a la soberanía británica sobre las Malvinas podría reabrir el debate internacional sobre el archipiélago, en un contexto de creciente tensión geopolítica y negociaciones de paz suspendidas.
Gran Bretaña: fulminante con su posición

La filtración también generó repercusiones en la prensa británica. Medios como The Telegraph, Daily Mail y The Guardian destacaron la gravedad de la advertencia y el posible giro en la histórica alianza entre Washington y Londres.
Hace 13 años los residentes de las Islas Malvinas realizaron un censo. El 98.8% de los isleños votaron que querían seguir como parte del territorio británico. Asimismo, los habitantes insisten en su derecho a la autodeterminación y rechazan los reclamos de soberanía argentina.
En el marco de la filtración del gobierno estadounidense, sumado al referéndum existente desde el 2013, The Guardian le consultó al portavoz de Keir Starmer -Primer Ministro del Reino Unido- si creía en la posibilidad de que exista un quiebre de relación con Estados Unidos y Starmer dio a entender que eso no era posible, aludiendo a que la conexión política entre ambas naciones consta de décadas.
Al mismo tiempo, cuando lo indagaron sobre el correo electrónico, el vocero declaró: “No podríamos ser más claros sobre la postura del Reino Unido respecto a las Islas Malvinas . Es una postura de larga data. No ha cambiado. La soberanía reside en el Reino Unido, y el derecho de las islas a la autodeterminación es primordial. Esa ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo”.
Paralelo a dicha declaración, The Sun conversó con el almirante Lord West, excomandante de la fragata HMS Ardent durante la guerra de 1982. West, en medio de la charla con el diario, explicó que Trump no es capaz de entender la OTAN ni el liderazgo de alianzas.
Por otra parte, la controversia se produce en un momento donde la relación diplomática entre Londres y Washington atraviesa una etapa marcada por la desconfianza y la incertidumbre sobre el futuro de los compromisos bilaterales.
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