
Baldazo de agua fría en el Mercedes-Benz Stadium. En una ráfaga letal en el segundo tiempo, Egipto sacó provecho de sus armas y se puso 2-0 arriba en los octavos de final del Mundial 2026. Detrás de los dos futbolistas que amargan a la Scaloneta se esconden historias de enorme sacrificio, giros inesperados del destino y un fuerte arraigo al fútbol africano.
Del banco al cielo: Yasser Ibrahim, el central con más títulos que goles
El encargado de romper el cero fue Yasser Ibrahim. El experimentado defensor central de 33 años aprovechó su imponente físico para elevarse en el segundo palo tras un córner y, con un cabezazo implacable, vencer la resistencia del “Dibu” Martínez.
Aunque para muchos en este lado del mundo sea un desconocido, Ibrahim es una auténtica leyenda en El Cairo. Tras remarla en el ascenso con el Mansoura y pasar por el Zamalek y el Smouha, en 2019 fichó por el Al-Ahly SC, el club más ganador de África. Allí construyó un palmarés que pocos futbolistas en el planeta pueden igualar: levantó 4 Ligas de Campeones africanas y 3 ligas locales.
Lo insólito de su festejo es que el zaguero no se caracteriza por pisar el área rival. El cabezazo de hoy en Atlanta representa apenas el segundo gol de toda su carrera con la camiseta de la selección mayor, transformándose en el verdugo menos pensado.
De la tienda de calzado a silenciar Atlanta: la emotiva vida de “Ziko”
Cuando Argentina intentaba reaccionar, Egipto metió una contra letal a los 22 minutos del complemento. Haissem Hassan desbordó a pura velocidad y tiró un centro rasante para que Mostafa Abdel Raouf, apodado popularmente “Ziko”, la empujara a la red y estampara el 2-0 parcial.
La historia de Ziko, extremo de 29 años del Pyramids FC, es una de las más emotivas del fútbol contemporáneo. Tras perder a su padre en la adolescencia, debió trabajar como vendedor en una tienda de ropa y calzado en Shebeen El Kom para sostener su hogar. Su hermano mayor, en un gesto enorme de amor, sacrificó su propia carrera futbolística y empezó a trabajar a tiempo completo para que Mostafa pudiera seguir jugando. El apodo “Ziko” nació de su papá, que sentaba al delantero de chico a ver videos del histórico astro brasileño del mismo nombre.
Ziko recorrió durante 13 años el “fútbol de los marginados” en el ascenso egipcio y llegó a Primera recién a los 25 años. Tras explotar en el ZED FC y pasar al Pyramids, su vida cambió hace solo semanas: estaba armando las valijas para irse de vacaciones a la playa cuando el DT Hossam Hassan lo llamó de urgencia para el Mundial 2026.
En este torneo ya hizo historia grande al convertirse ante Nueva Zelanda en el primer egipcio en meter un gol y una asistencia de taco (a Salah) en un mismo partido mundialista. Hoy, el chico que vendía zapatillas para ayudar a su mamá, acaba de convertir el gol más importante de su vida ante los campeones del mundo.
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