
Los cuatro mineros que permanecían desaparecidos desde el jueves en la cordillera de Catamarca fueron rescatados con vida este miércoles, luego de permanecer más de tres noches aislados por un intenso temporal de nieve en la zona del Salar del Hombre Muerto, a unos 4.500 metros sobre el nivel del mar. La confirmación fue realizada por el secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), Gustavo Molina, quien aseguró que los trabajadores sobrevivieron a condiciones climáticas extremas.
Los operarios quedaron varados cuando una tormenta de nieve volvió prácticamente intransitable el camino que une el campamento minero Fénix, operado por Río Tinto, con la localidad de Antofagasta de la Sierra. Durante el aislamiento soportaron temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, ráfagas de viento blanco superiores a los 140 kilómetros por hora y acumulaciones de nieve de hasta dos metros.
Tras el rescate, Molina confirmó que los trabajadores se encontraban conscientes y, aunque afectados por la experiencia, fuera de peligro. “Están lúcidos. Obviamente tienen la repercusión de haber pasado condiciones extremas, pero lo importante es que están bien”, afirmó.
La localización fue posible gracias a un amplio operativo que reunió a rescatistas, bomberos, personal de empresas mineras, organismos provinciales y municipales, además de habitantes de la zona con conocimiento del terreno y de los posibles refugios.

Los equipos encontraron primero la camioneta donde permanecían resguardados dos de los trabajadores. Los otros dos habían decidido salir caminando para buscar señal telefónica e intentar compartir su ubicación aproximada. Según explicó Molina, esa estrategia permitió finalmente ubicarlos en la zona del Salar del Hombre Muerto. “Estamos hablando prácticamente de un milagro de que los hayamos encontrado”, sostuvo el dirigente sindical.
Para facilitar el traslado fueron enviados dos helicópteros, uno desde Buenos Aires y otro desde Mendoza, que despegaron desde la localidad salteña de Cachi. Sin embargo, las autoridades aclararon que el regreso hacia la capital catamarqueña dependerá de la evolución de las condiciones meteorológicas, que continúan siendo adversas en la alta montaña.
El operativo también requirió el uso de topadoras y maquinaria pesada para abrir caminos entre acumulaciones de nieve de hasta dos metros. La búsqueda se organizó en dos frentes simultáneos, uno que avanzó desde Antofagasta de la Sierra y otro desde el propio salar.
Molina explicó además que los operarios pudieron ser ubicados porque contaban con teléfonos satelitales Starlink, una herramienta que resultó clave debido a la escasa visibilidad y la ausencia de cobertura convencional. Sin ese sistema, reconoció, la localización habría sido prácticamente imposible.
La empresa Río Tinto informó que activó sus protocolos de emergencia desde que tomó conocimiento del incidente y aseguró que trabaja de manera coordinada con las autoridades provinciales. También indicó que reforzó las medidas preventivas en el campamento Fénix para proteger al resto del personal que permanece en la zona afectada por el temporal.
Superada la emergencia, desde AOMA adelantaron que comenzará una investigación para determinar si se respetaron los protocolos de seguridad y por qué las camionetas iniciaron el recorrido pese a las alertas meteorológicas vigentes.
“Hoy no estamos buscando culpables, sino poniendo toda la energía en encontrar a las personas. Ahora viene la investigación, hay muchas preguntas para hacer”, manifestó Molina.
El dirigente recordó que la actividad minera en la región convive habitualmente con condiciones climáticas hostiles y que los trabajadores reciben capacitación específica para desempeñarse en esos escenarios. Sin embargo, insistió en que será necesario establecer por qué las medidas previstas no alcanzaron para evitar la exposición de los operarios.
Además, confirmó que el gremio presentó una denuncia formal tanto ante la empresa como ante la Inspección de Minería, ya que existían alertas previas sobre la llegada de la tormenta. “Nosotros presentamos la denuncia formal porque se sabía que se venía la tormenta. Ya habían sacado el estado de alerta”, explicó.
Por último, remarcó que la prioridad fue salvar la vida de los trabajadores, aunque consideró indispensable revisar lo sucedido una vez finalizado el operativo. “Ahora se viene la investigación, hay muchas preguntas para hacer. Los protocolos existen, pero entendemos las denuncias de que no se cumplieron”, concluyó.
El episodio ocurrió en el marco de una ola polar que afecta a gran parte del oeste argentino. En la cordillera de Fiambalá, una de las zonas más castigadas por el temporal, las temperaturas descendieron hasta -27 °C, complicando tanto las tareas de rescate como la circulación en toda la región.
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