
Rusia lanzó una nueva ofensiva aérea contra distintos puntos de Ucrania con misiles de largo alcance y drones, en una escalada del conflicto que volvió a golpear la capital, Kiev, y otras regiones del país. El Ministerio de Defensa ruso informó que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones vinculadas con la industria militar, la infraestructura energética y depósitos de combustible.
Según el parte oficial difundido por Moscú, en la operación se utilizaron armas de precisión lanzadas desde tierra, mar y aire, además de vehículos aéreos no tripulados. Las autoridades rusas aseguraron que todos los objetivos previstos fueron alcanzados.
Del lado ucraniano, las autoridades denunciaron que los bombardeos provocaron importantes daños en edificios residenciales e infraestructura civil, especialmente en Kiev y sus alrededores. De acuerdo con los últimos reportes, los ataques dejaron al menos 14 muertos y decenas de heridos, además de obligar a evacuar a cientos de personas.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que durante la ofensiva fueron lanzados decenas de misiles y cientos de drones, en uno de los ataques de mayor magnitud registrados en las últimas semanas.
En paralelo, Rusia denunció nuevos ataques ucranianos sobre su territorio. Entre ellos, informó el impacto de un dron en la torre de enfriamiento de la central nuclear de Kursk-2, aunque las autoridades aseguraron que la situación permanece bajo control y que no se registraron consecuencias radiológicas.
La nueva escalada se produce en la antesala de la cumbre de la OTAN, donde el conflicto en Ucrania volverá a ocupar un lugar central en la agenda de los líderes aliados.
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