
El terremoto registrado en Colombia volvió a poner en el centro de la escena la actividad sísmica en Sudamérica y las diferencias que existen entre los movimientos telúricos según su profundidad, origen y ubicación.
En diálogo con el equipo de Antes de Todo, por Radio Boing, el geólogo Andrés Folguera explicó que el sismo ocurrido en Colombia se produjo como consecuencia del proceso por el cual el fondo del océano Pacífico se hunde debajo de Sudamérica.
Según detalló, ese movimiento se produce a una velocidad aproximada de seis centímetros por año y genera una intensa actividad sísmica en la región.
Las diferencias con los terremotos de Venezuela
Folguera explicó que, aunque los terremotos de Venezuela y Colombia pueden sentirse de manera similar, se originaron a partir de procesos geológicos diferentes.
“Los dos sismos de Venezuela fueron muy cercanos a la superficie, fueron de 10 kilómetros. Este fue un sismo mucho más profundo, de 100 kilómetros”, explicó.
En el caso venezolano, los movimientos estuvieron vinculados con fallas geológicas ubicadas dentro del continente, entre ellas las fallas de Boconó y San Sebastián.
“Son dos fracturas que tiene el continente. Usted puede caminar por la fractura, ve la fractura en superficie”, señaló el especialista.
En cambio, el terremoto de Colombia se produjo a unos 100 kilómetros de profundidad, debido a la ruptura de la placa del Pacífico que se encuentra en proceso de hundimiento bajo Sudamérica.
La magnitud no determina por sí sola los daños
El geólogo también aclaró que la magnitud de un terremoto no es el único factor que determina el nivel de destrucción.
Según explicó, existen tres elementos fundamentales: la magnitud del movimiento, la distancia o profundidad a la que se produce y las características de la infraestructura de la zona afectada.
“Quizás el más importante sea la infraestructura y la acción del Estado”, sostuvo Folguera.
En ese sentido, destacó que la calidad de las construcciones y la aplicación de normas antisísmicas durante décadas pueden marcar una diferencia sustancial a la hora de reducir las consecuencias de un terremoto.
¿Se pueden predecir los terremotos?
Consultado sobre la posibilidad de anticipar este tipo de fenómenos, Folguera señaló que existen herramientas para identificar zonas de riesgo, aunque no es posible determinar con precisión cuándo ocurrirá un terremoto.
En el caso de Venezuela, las fallas de Boconó y San Sebastián estaban perfectamente identificadas y, según explicó, distintos informes técnicos habían advertido que podían desplazarse.
“No se puede saber cuándo, pero se puede saber dónde”, afirmó.
La situación es más compleja en Colombia porque el terremoto se produjo a gran profundidad y estuvo relacionado con una fractura que no puede observarse directamente en la superficie.
Sin embargo, el especialista señaló que sí estaba identificada como una zona con actividad sísmica.
Las réplicas pueden ocurrir meses después
Durante la entrevista también se refirió a la posibilidad de que se produzcan réplicas después de un terremoto.
Folguera explicó que estos movimientos pueden registrarse días, semanas o incluso meses después del sismo principal.
Sin embargo, aclaró que las réplicas no suelen representar el principal problema, ya que la mayor parte de los daños se producen durante el terremoto inicial. En muchos casos, las construcciones que resultaron seriamente afectadas ya quedaron inutilizables y deberán ser demolidas.
“El problema ya ocurrió en Colombia”, sostuvo el geólogo, quien vinculó parte de las consecuencias con décadas de falta de inversión adecuada en infraestructura resistente.
Qué zonas de Argentina tienen mayor riesgo sísmico
Folguera también llevó el análisis a la Argentina y advirtió que varias provincias presentan fallas activas capaces de generar terremotos importantes.
Entre las zonas señaladas se encuentran Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy, además de otras áreas ubicadas desde la región central hacia el norte del país.
“Son provincias que viven sobre fallas activas en Argentina”, explicó.
El especialista remarcó que esas fallas son conocidas y fueron estudiadas, aunque no es posible establecer cuándo volverán a desplazarse.
“En algún momento, puede ser en un año, dos, diez, veinte, se van a desplazar y van a generar terremotos de esta magnitud”, advirtió.
De esta manera, el terremoto de Colombia volvió a poner de manifiesto la importancia de estudiar las zonas sísmicas, desarrollar infraestructura resistente y contar con políticas de prevención que permitan reducir el impacto de futuros movimientos telúricos.
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